El elevado consumo de sodio (> 2 gramos/día, equivalente a 5 gramos de sal por día) y la absorción insuficiente de potasio (menos de 3,5 gramos por día) contribuyen a la hipertensión arterial y aumentan el riesgo de cardiopatía y accidente cerebrovascular.

La sal es la principal fuente de sodio en nuestra alimentación.

La mayoría de las personas consumen demasiada sal, de 9 a 12 gramos por día en promedio, es decir, dos veces la ingesta máxima recomendada.

Un consumo de sal inferior a 5 gramos diarios en el adulto contribuye a disminuir la tensión arterial y el riesgo de enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular e infarto de miocardio. El principal beneficio de reducir la ingesta de sal es la correspondiente disminución de la hipertensión arterial.

A pesar de esto, existen estos mitos y realidades acerca de la reducción de su consumo:

MITO 1:

“Cuando hace calor y hay humedad, y uno transpira, se necesita más sal en la alimentación”

REALIDAD: El sudor contiene poca sal y por lo tanto no es necesario agregar más incluso en los días cálidos y húmedos. Sin embargo, es importante beber mucha agua.

MITO 2:

“La sal marina no es ‘mejor’ que la refinada por el simple hecho de que sea ‘natural”

REALIDAD: Cualquiera sea el origen de la sal, es el sodio el causante de problemas de salud.

MITO 3:

“La sal agregada en la cocción no es la fuente principal de la ingesta de sal”

REALIDAD: En muchos países, alrededor del 80% de la sal en la alimentación proviene de alimentos elaborados.

MITO 4:

“No se necesita sal para que los alimentos tengan un sabor apetitoso”

REALIDAD: El ajuste de las papilas gustativas lleva cierto tiempo, pero cuando uno se habitúa a que haya menos sal, es más probable que se aprecien los alimentos y que se reconozca una gama más amplia de sabores.

MITO 5:

“Los alimentos sin sal no tienen sabor”

REALIDAD: Tal vez sea cierto al principio, pero las papilas gustativas se van habituando a la disminución de la sal, y es probable que uno acabe por apreciar los alimentos y encontrarles más sabor.

MITO 6:

“Los alimentos ricos en sal tienen un gusto salado”

REALIDAD: Ciertos alimentos ricos en sal no parecen tan salados porque a veces se les añade otros ingredientes, como azúcares, para disimular el sabor. Es importante leer las etiquetas para conocer el contenido en sodio.

MITO 7:

“Solo las personas de edad se deben preocupar por la cantidad de sal que consumen”

REALIDAD: El hecho de consumir demasiada sal aumenta la tensión arterial a cualquier edad.

MITO 8:

“La disminución de la sal podría ser nociva para mi salud”

REALIDAD: “Es muy difícil consumir muy poca sal, dado que está presente en gran cantidad de alimentos de la vida cotidiana.”

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