No importa que estemos haciendo, lo importante es mantenernos abrigados durante la estación invernal. Afortunadamente, uno de nuestros procesos fisiológicos favoritos, el comer, nos ayuda a ser un calentador interno.

Sin embargo, cuando el clima es demasiado frío, también son necesarias algunas estrategias para evitar que nuestro cuerpo pierda calor.

A medida que aumenta la diferencia de temperatura entre nuestro cuerpo cálido y el frígido entorno, el calor se pierde más rápidamente y cada vez es más difícil mantener una temperatura corporal normal.

Dos personas en el mismo ambiente pueden tener percepciones diferentes; uno puede sentirse congelado mientras que el otro puede sentirse cómodo. Pero, más allá de la experiencia subjetiva de la temperatura, los investigadores sí saben cómo debemos mantenernos abrigados.

Tu sangre fluye a través de tu cuerpo transportando nutrientes, oxígeno y otras sustancias biológicas importantes. Este sistema de entrega también lleva el calor producido en los músculos a la piel, donde se libera.

Cuando estamos en un ambiente frío, nuestro cuerpo redistribuye la sangre al torso, protegiendo y manteniendo el calor de los órganos vitales que se encuentran ahí. Al mismo tiempo, nuestro cuerpo restringe el flujo de sangre a la piel, esto ayuda a que el calor no se pierda en el ambiente.

Otra estrategia defensiva que usa nuestro cuerpo para mantenerse cálido es aumentar la actividad muscular. Esto a su vez, aumenta el metabolismo y crea más calor.

Las diferencias en el tamaño corporal, la grasa corporal y la actividad metabólica influyen en la forma en la que los individuos experimentan el frio. Las personas más pequeñas con niveles más bajos de grasa corporal pierden más calor en el medio ambiente que las personas más grandes con más grasa corporal.

Un individuo más alto puede tener mayor masa muscular, que es un productor de calor o una grasa corporal elevada, que funciona como un aislante para reducir la pérdida de calor. Estas diferencias no son fáciles de cambiar.

Para mantener una sensación de calidez, puedes manipular tu ropa, tu actividad física y tu comida. Lo que hacen por lo general las personas es abrigarse más, pero lo que no saben es que la ropa de invierno no sirve para calentarnos, si no más bien, sirve como un medio para evitar que el calor que producimos se disperse al ambiente circundante.

Contrario a la creencia popular, la cabeza no es la fuente de mayor pérdida de calor en el cuerpo. Si tuvieras que elegir entre usar un sombrero y un abrigo, definitivo debes optar por el abrigo para mantener la temperatura de tu torso. Si el centro de tu cuerpo se mantiene caliente, se mantendrá el flujo de sangre a tus extremidades y esto permitirá que tus brazos, piernas y manos, también se mantengan calientes.

En segundo lugar, el ser físicamente activo hará que tus músculos se contraigan, descomponiendo más nutrientes, lo que genera calor adicional al cuerpo. Esta producción de calor adicional puede ayudar a mantener la temperatura corporal y la sensación de calor.

Tal vez hayas notado este fenómeno al salir a correr o hacer ejercicio al aire libre durante un día frío. Desafortunadamente, la actividad física y las capas de ropa pueden activar más mecanismos de los que necesitamos para manejar el calor. En este caso, seguramente tu cuerpo comenzará a sudar en un esfuerzo por enfriarse. Este es un resultado indeseado ya que la evaporación del sudor conducirá a mayores tasas de pérdida de calor.

Finalmente, el comer aumenta la producción de calor del cuerpo. El proceso de descomposición de los alimentos aumentará ligeramente la temperatura corporal. A veces, los campistas toman un refrigerio antes de irse a dormir en un esfuerzo por mantenerse calientes durante toda la noche.

Si bien, el impacto metabólico de un pequeño refrigerio puede no ser enorme, el punto de inflexión entre el balance de calor y la pérdida de calor puede ser considerable.

También puedes notar que cuando tienes frio tienes más ganas de orinar. Los médicos conocen este fenómeno como diuresis fría. Este es un efecto secundario de la constricción de los vasos sanguíneos y el aumento resultante en la presión arterial, dado que la misma cantidad de sangre tiene un espacio más pequeño disponible para viajar a través del cuerpo.

Definitivamente, la mejor manera de estar cómodos en el frío es colocarnos suficientes capas de ropa en el cuerpo especialmente entorno a nuestro torso y comer algunos de nuestros antojos altos en calorías.

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