La resistencia a los antibióticos es una de las amenazas más preocupantes para la salud mundial. Esta crisis está cobrando más vidas de lo que imaginamos.

En Europa, el número de muertes por superbacterias es asombroso. Una nueva investigación estima que cada año, 33000 personas mueren en la Unión Europea y en el Espacio Económico Europeo. Estas muertes son consecuencia directa de solo cinco tipos de infecciones.

La amenaza que esto representa para la atención médica moderna no es un asunto menor. Los investigadores dicen que la carga de estas infecciones, incluida la mortalidad y el costo financiero, es comparable a la de la influenza, la tuberculosis y el VIH/SIDA combinados.

Además, el 75% de esta carga, se debe a infecciones que se detectan en entornos de atención médica. Esto sugiere que los hospitales y otros entornos de atención médica no están previniendo o controlando adecuadamente la propagación de estas superbacterias.

Si bien, hay soluciones que pueden reducir la propagación de infecciones, tratarlas es un problema muy diferente ya que no existe antibiótico lo suficientemente eficiente para tratar algunas de estas infecciones.

En Europa, los investigadores encontraron que el 39% de la carga fue causada por infecciones que son resistentes a los antibióticos de última línea, como las carbapenemas y la colistina.

Esto es un aumento preocupante desde 2007 ya que esto significa que cada vez más personas están contrayendo infecciones imposibles de tratar.

Desafortunadamente este problema no se limita a Europa. Está sucediendo en todo el mundo. Si no se hace nada para detener el aumento de las superbacterias, las muertes globales por infecciones resistentes a los medicamentos podrían aumentar de los 700,000 estimados actualmente cada año a 10 millones de personas cada año para el 2050. La idea es aterradora.

Hasta ahora, los científicos han creado más de 8,000 nuevas combinaciones de antibióticos que han demostrado ser eficaces contra las bacterias resistentes.

También se han creado nuevas clases de antibióticos. Por ejemplo, una nueva generación de antibióticos utiliza retinoides sintéticos que están relacionados químicamente con la vitamina A. Cuando el medicamento se probó en animales, fue capaz de acabar a uno de los patógenos más letales del planeta sin ninguna resistencia.

Otra clase de antibióticos funciona introduciéndose a través de las membranas que protegen las  bacterias gram-negativas, acabando con la infección de adentro hacia afuera. Este antibiótico se encuentra actualmente en fase II pero hasta ahora parece ser una solución prometedora para una amplia gama de patógenos resistentes a múltiples fármacos, incluidas las bacterias resistentes a las carbapenemas.

Todavía tenemos un largo camino por recorrer. Sin embargo, mientras los científicos buscan y encuentran una solución viable a la resistencia bacteriana es importante tomar medidas que reduzcan su impacto y limitar la propagación de la resistencia. Muchas vidas están en riesgo…

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