Por primera vez en el Reino Unido, dos bebés se han sometido a una cirugía de columna mientras estaban en el útero para tratar un defecto de desarrollo conocido como espina bífida.

Anteriormente, las madres tenían que viajar al extranjero para obtener este procedimiento pero gracias a años de investigación que muestran los beneficios de realizar una cirugía antes del tratamiento, los médicos británicos se han convencido de que vale la pena los riesgos.

Un equipo de 30 miembros del personal médico realizó dos cirugías de 90 minutos durante el verano en el Hospital de la Universidad de Londres, logrando reparar una pequeña abertura en las columnas vertebrales de los bebés mientras aún estaban gestando.

El procedimiento no está exento de riesgos, no solo para el bebé, sino también para la madre. Si bien este tipo de cirugía se ha realizado en muchos otros países, incluidos Estados Unidos y Australia, los expertos en el Reino Unido habían estado más indecisos.

La cirugía fetal para la espina bífida ha estado disponible para los residentes del Reino Unido bajo el NHS durante varios años, pero las familias han necesitado viajar a lugares como Bélgica para realizar este procedimiento.

La espina bífida es una condición en el que el desarrollo de los huesos y las membranas de la columna vertebral es incompleto, exponiendo la médula espinal, generalmente hacia la parte inferior de la espalda.

Aproximadamente 1 de cada 1000 nacimientos en el Reino Unido tiene algún tipo de defecto del tubo neural como la espina bífida. Se cree que esto tiene vínculos genéticos y también se asocia con una baja ingesta de ácido fólico.

La forma más grave de este defecto se conoce como mielomeningocele y puede ocasionar múltiples problemas: desde incontinencia y dificultad para caminar hasta dificultades de aprendizaje.

En el pasado, los cirujanos cerraban la columna vertebral expuesta una vez que el niño había nacido y era lo suficientemente fuerte como para someterse a un procedimiento médico invasivo.

Este procedimiento implica cerrar la sección expuesta y agregar temporalmente una derivación para drenar cualquier acumulación de líquido espinal.

Hace dos décadas, un equipo de cirujanos estadounidenses del Hospital de Niños en Filadelfia cerró exitosamente la apertura en un feto de 23 semanas de edad mientras aún estaba en el útero.

Hoy en día, el procedimiento es muy similar: una incisión en el útero de la madre brinda a los médicos acceso al bebé, lo que permite a los cirujanos cubrir las membranas expuestas.

Después, el feto se coloca de manera segura en el útero durante un par de meses más, hasta que se somete a una cesárea a las 37 semanas.

Si bien la exposición de un feto en crecimiento en este estado delicado conlleva multitud de desafíos, con la posibilidad de complicaciones graves, como un parto prematuro o una infección, esta intervención temprana, ayuda a reducir el daño causado por la exposición de los tejidos al líquido amniótico. Esto lo convierte en un dilema ético ¿Le da al niño en crecimiento la mejor oportunidad de recuperación a costa de su muerte o una discapacidad grave permanente?

Desde entonces los estudios, han demostrado que este enfoque quirúrgico, en general, es la mejor manera de proceder.

Una famosa investigación llamada Estudio del Mielomeningocele (MOMS, por sus siglas en inglés) publicada en 2011 encontró que la intervención anterior redujo significativamente la necesidad de derivaciones y mejoró los resultados motores para el niño.

La cirugía no es una cura como tal, pero mejora dramáticamente los resultados para el niño. Ahora, las familias en el Reino Unido pueden tener a su alcance este tratamiento innovador.

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