Durante 10 años, Roy Palmer no tuvo sensibilidad en sus extremidades inferiores. Dos días después de recibir un trasplante de células madre, lloró de alegría al sentir un calambre en su pierna.

Roy se sometió a un trasplante de células madre hematopoyéticas (TCMH), que, aunque es arriesgado, ofrece nuevas esperanzas a personas como Palmer, que se encontraba en silla de ruedas después de que la esclerosis múltiple (EM), hizo que su sistema inmunitario atacara la cubierta protectora de sus nervios.

Los médicos primero eliminan las células madre del cuerpo del paciente. Después el paciente se somete a quimioterapia, que destruye el resto de su sistema inmunológico. Finalmente, los médicos usan las células madre extraídas del cuerpo del paciente para reiniciar el sistema inmunológico del paciente.

El tratamiento tardó solo dos días en recuperar parte de la sensación en las piernas de Palmer. La buena noticia es que después logró caminar e incluso bailar.

“Nos fuimos de vacaciones, no hace mucho, a Turquía. Caminé por la playa”, dijo Palmer. “Pequeñas cosas como esa, la gente no se da cuenta de lo que significa para mí”.

Sin embargo, el trasplante no es una cura milagrosa para la esclerosis múltiple. Aunque este tratamiento funcionó para Palmer, no es así en todos los casos. También puede haber complicaciones como infecciones e infertilidad.

La Asociación Nacional de Esclerosis Múltiple todavía considera este tratamiento como experimental y la FDA (la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos), aún no ha aprobado esta terapia en Estados Unidos.

Sin embargo, la Esclerosis Múltiple afecta a más de 2.3 millones de personas en el mundo y si un trasplante de células madre, puede ayudar, vale la pena investigar y mantenerse informado para su uso en un futuro.

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