La cantidad de partos por cesárea han ido en aumento en los últimos años. Los expertos en salud pública creen que la tendencia es motivo de alarma.

Si bien las cesáreas pueden ser un procedimiento que salva vidas, algunas investigaciones recientes revelan que se está utilizando en exceso y de manera peligrosa sobre todo en los países de economía media a alta.

Al analizar las tendencias mundiales de nacimientos, la investigación revela que la tasa de cesáreas se ha duplicado desde principios de siglo.

Si no se toman medidas, es probable que la tendencia continúe en aumento, lo que pone a millones de mujeres y niños en un riesgo innecesario.

“El embarazo y el parto son procesos normales, que ocurren de manera segura en la mayoría de los casos”, explica la autora principal de la investigación Marleen Temmerman, ginecóloga y profesora de la Universidad Aga Khan, Kenia y la Universidad de Gante, Bélgica.

Las cesáreas son cruciales cuando surgen complicaciones durante el parto, como sangrado, sufrimiento fetal y posicionamiento fetal anormal. Sin embargo, como toda cirugía, ésta viene con sus riesgos.

La recuperación de una cesárea es más compleja en comparación con un parto natural, y algunos estudios sugieren que puede aumentar la probabilidad de muerte en al menos un 60% y, a veces, hasta un 700 %.

Además, con cada cesárea realizada, las mujeres corren un mayor riesgo de complicaciones como sangrado, embarazos ectópicos y la muerte del feto.

“La cesárea es un tipo de cirugía mayor, que conlleva riesgos que requieren una cuidadosa consideración”, dice Jane Sandall, experta en salud materna en el King’s College de Londres. “El uso creciente de cesáreas con fines no médicos podría estar introduciendo complicaciones y abogamos por que la cesárea solo se use cuando sea médicamente necesario”.

En otras palabras, la cirugía debe ser utilizada con moderación. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que entre el 10 y el 15 % de todos los nacimientos requieren una cesárea.

Sin embargo, hoy en día, muchos países no cumplen con esta recomendación, que, a pesar de no ser perfecta, brinda orientación.

Si bien, la investigación encontró que el 25% de los países subutilizan las cesáreas, también se encontró que el 50% de los países la utilizaron en exceso.

En América del Norte, Europa occidental, América Latina y el Caribe las tasas de cesárea han aumentado en un 2% por año en los últimos 15 años. En algunas partes del mundo, en realidad superan en número a los nacimientos naturales.

China y Brasil, tienen tasas particularmente altas. La mayoría de las cesáreas se utilizan en embarazos de bajo riesgo y entre mujeres que han tenido cirugía anteriormente.

Parte de esta tendencia está siendo impulsada por los ingresos y el acceso a los establecimientos de salud.

La riqueza, proporciona un cierto privilegio, donde las mujeres pueden optar por someterse a cesáreas por razones no médicas, como el miedo al parto, el daño al suelo pélvico y la función sexual reducida.

En los países de ingresos bajos y medios, por ejemplo, la investigación encontró que las mujeres con mayor estatus socioeconómico tenían seis veces más probabilidades de someterse a una cesárea en comparación con las mujeres de menos recursos.

Algunos profesionales médicos, también tienen fuertes incentivos económicos por presionar a una cirugía y tienen menos probabilidades de ser demandados después de una cesárea electiva.

Mientras tanto, la OMS ha publicado una guía para reducir las cesáreas innecesarias, incluida la intervención educativa para mujeres y familias, guías clínicas y recomendaciones para futuras investigaciones.

Incluso, estas nuevas pautas pueden provocar controversia, especialmente si interfieren con el derecho de la mujer a elegir lo que le sucede a su propio cuerpo.

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