A pesar de que el andador es muy común, no proporciona ningún beneficio y si puede poner a tu hijo en peligro. Un nuevo estudio ha revelado algunos datos interesantes sobre esta práctica común.

Esta investigación revela que los andadores todavía mandan a muchos niños al departamento de emergencias por lesiones totalmente prevenibles.

“La buena noticia es que la cantidad de lesiones relacionadas con el andador infantil han disminuido sustancialmente durante los últimos 25 años”, dice el autor principal Gary Smith, un experto en epidemiología de las lesiones relacionadas con productos de consumo en el Nationwide Children’s Hospital. “Sin embargo, es importante que las familias comprendan que estos productos siguen causando lesiones graves a los niños pequeños y no deberían usarse”.

La movilidad que permiten los andadores pueden exponer a los niños a situaciones peligrosas y no supervisadas, especialmente cuando escaleras, objetos punzantes o aparatos peligrosos están al alcance.

Smith su equipo han recopilado datos de los departamentos de emergencia de Estados Unidos ara investigar el efecto que han tenido las normas de seguridad obligatorias para andaderas impuestas por el gobierno federal en 2010.

A lo largo de 24 años, el estudio revela que aproximadamente 230,676 niños menos de 15 meses fueron tratados en departamentos de emergencia a causa del uso del andador.

Más del 90% de estas lesiones fueron en cabeza y cuello, siendo las más comunes: las lesiones de los tejidos blandos y conmociones cerebrales. La mayoría de estos accidentes estaban relacionados con la caída por las escaleras.

En 1997, se introdujo un estándar de seguridad voluntario que requería que los andadores infantiles fueran más anchos que una puerta de entrada o que tuviera un mecanismo de detención cuando una de las ruedas cayera en un borde.

En 2010, se implementó una norma de seguridad obligatoria que incluía regulaciones más estrictas para los fabricantes y se introdujo una prueba de freno.

Ambas políticas parecen haber funcionado. Durante el periodo de estudio, las lesiones se redujeron de 20,650 en 1990 a 2,001 en 2014.

Esta disminución se debe principalmente a la reducción de lesiones por caída de las escaleras. Por ejemplo, de 1990 a 2003, las lesiones relacionadas con el andador que involucraron escaleras disminuyeron en un 91%.

La política de 2010 también fue efectiva ya que, durante los cuatro años posteriores a su implementación, las lesiones relacionadas con el andador disminuyeron en un 22%.

Los investigadores sugieren que no solo la mejora en las regulaciones ha creado este impacto si no también la creciente preferencia por centros de actividad estacionaria y la disponibilidad de menos modelos de andadores antiguos en los hogares.

Estudios previos han encontrado que el 59% de las familias cuyo niño fue tratado por una lesión relacionada con el andador ya conocía los posibles peligros antes del incidente. Aún más desconcertante, el 32% de los padres dijeron que continuaron usando el dispositivo incluso después de la lesión.

Hay otros riesgos relacionados al andador que debemos de considerar. El andador se introdujo al mercado bajo la promesa de ser una herramienta para promover las habilidades motoras, pero estudios previos han demostrado todo lo contrario.

Antes de poner a tu bebe en un andador, considera otro tipo de opciones de entretenimiento.

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