Este caso ha creado una advertencia médica totalmente inesperada. Un donante de órganos no solo donó sus riñones, pulmones, hígado y corazón, sino que, además, sin saberlo, donó su cáncer no detectado y maligno al mismo tiempo.

Mientras que se sabe que los pacientes que tienen tumores malignos a menudo no pueden donar órganos, en este caso, la donante de 53 años no tenía conocimiento de tener cáncer. Donó su riñón izquierdo, riñón derecho, pulmón, hígado y corazón a cinco pacientes diferentes.

Lamentablemente, de las cinco personas, tres murieron por cáncer de mama derivado del donante.

“Muchos informes han demostrado que la transmisión del cáncer puede ocurrir en el trasplante de órganos sólidos”, escriben los autores. “Sin embargo, este es el primer informe que describe la transmisión del cáncer de mama después de un procedimiento multiorgánico de un donante a cuatro receptores”.

La donante de 53 años murió de un derrame cerebral en 2007. Antes de su muerte, los informes médicos de la donante no indicaban nada que sugiriera que tenía cáncer. El receptor que recibió su corazón murió de sepsis cinco meses después del trasplante. Esto no estuvo relacionado con el cáncer en sí, pero varios meses después, los otros pacientes empezaron a desarrollar sus propios problemas.

Dieciséis meses después del trasplante, en agosto de 2008, la receptora de los pulmones, una mujer de 42 años comenzó a experimentar disfunción de trasplante y los exámenes hospitalarios revelaron que tenía tumores en su tejido epitelial que más tarde se extendió a otras partes de su cuerpo. Finalmente, la mujer murió en 2009 con pruebas que indicaban células de cáncer de mama derivadas del donante.

Tras su muerte, los médicos consultaron al receptor que recibió el riñón izquierdo. Esta paciente tenía 62 años cuando recibió el órgano. Las pruebas iniciales no indicaron que tenía cáncer y no se consideró posible extirpar el órgano. Desafortunadamente, cinco años después se reveló que el cáncer trasmitido por la donante se había propagado de su riñón a hígado y hueso.

El receptor del hígado, una mujer de 59 años experimentó una historia clínica similar con un tumor derivado de la donante. Esto se detecto cuatro años después del trasplante. La paciente logró controlar el cáncer por tres años y finalmente murió siete años después de la donación.

De los cuatro receptores de órganos, uno vivió después de contraer cáncer del donante. El varón de 32 años, que recibió el riñón derecho, también mostró evidencia de carcinoma en 2011 por lo que se le retiró el riñón y se le trato con medicamentos para suprimir el cáncer. En agosto de 2012, se notó una remisión completa. En el último seguimiento en abril de 2017, el paciente todavía estaba libre de cáncer y deseaba someterse a un segundo trasplante.

No se sabe cómo se pudo transmitir el cáncer en cada uno de los cuatro pacientes, pero los investigadores plantean la hipótesis de que las drogas inmunosupresoras, diseñadas para ayudar a la aceptación de nuevos órganos podría haber ayudado a la propagación del cáncer no detectado.

Si bien el riesgo de transmisión tumoral suele ser muy bajo, entre 0.01 y 0.05% por cada trasplante de órgano, los investigadores señalan la importancia de ser más cautelosos para ayudar a prevenir casos como este.

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