Durante siglos, ha existido la creencia que consumir leche produce más “moco” en el cuerpo. Como resultado, las personas intentan evitar su consumo cuando se encuentran resfriados o tienen alguna enfermedad respiratoria. Ahora un experto en salud infantil ha comprobado que es solo un mito. Además, argumenta que evitar dar leche a los niños es negarles una fuente importante de nutrición.

De acuerdo con Ian Balfour-Lynn, del Royal Brompton Hospital en el Reino Unido, no hay pruebas que relacionen la leche con la producción de flemas. “Si bien es cierto que la textura de la leche puede hacer que algunas personas sientan que su saliva es más espesa, no hay evidencia que indiquen que la leche produce una secreción mucosa excesiva”, escribe Balfour-Lynn.

La idea de que la leche produce flema parece haber sido promovida por el líder espiritual y médico de la corte Moses Maimonides, quien murió en 1204.

Esta hipótesis recibió un impulso del gurú de la salud infantil, Benjamin Spock: su libro de 1946 sobre la salud del bebé y el niño – The Common Sense Book of Baby and Child Care – fue muy popular, vendiendo más de 50 millones de copias antes de morir en 1998.

Por ejemplo, casi la mitad de los consumidores de leche en Australia, todavía piensan que la leche causa acumulación de flemas. Un pequeño porcentaje todavía piensa que la leche puede causar asma.

Sin embargo, existe poca evidencia de que la leche pueda causar flema. Incluso algunos estudios han comprobado que no existe evidencia en lo absoluto.

Una hipótesis actual, sugiere que existe un vínculo debido a una proteína contenida en la leche que esta involucrada con la descomposición de ciertos tipos de leche. Esta proteína es responsable de aumentar la producción de moco.

Sin embargo, Balfour-Lynn señala que todo esto sucede en el intestino. Aquellas personas con intestinos débiles por una infección podrían encontrar más flema en su sistema respiratorio.

Balfour-Lynn sugiere que los compuestos pegajosos de la saliva podrían estar interactuando con las propiedades emulsivas de la leche para producir más líquido y dar la impresión de exceso de moco. La gente piensa que existe una relación por este motivo.

“Esto podría afectar la percepción sensorial de la leche mezclada con saliva, tanto en términos de su espesor que recubre la boca como de la sensación posterior, cuando pequeñas cantidades de emulsión permanecen en la boca después de la deglución”, escribe Balfour-Lynn.”Esto puede explicar por qué tanta gente piensa que hay más producción de moco, cuando, de hecho, son los agregados de la emulsión de leche los que permanecen en la boca después de la deglución”.

No se le debe prohibir a los niños consumir leche ya que es una fuente de calcio y vitaminas. Hay evidencia de que los niños que no beben suficiente leche tienen densidad ósea reducida y son más vulnerables a las fracturas óseas.

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