La esperanza de vida está en declive debido a una mortal adicción a los analgésicos. Afortunadamente, un nuevo compuesto químico experimental desarrollado por científicos en los Estados Unidos y hasta ahora probado en animales, podría ser el rayo de luz que muchos necesitan desesperadamente.

Conocido como AT-121, es más poderoso que la morfina para aliviar el dolor pero no produce efectos secundarios peligrosos y además no es adictivo.

“En nuestro estudio, encontramos que AT-121 es seguro y no adictivo, así como un medicamento eficaz contra el dolor”, explica el farmacólogo Mei-Chuan Ko, del Wake Forest Baptist Medical Center. “Además, este compuesto también fue eficaz para bloquear el potencial de abuso de los opiáceos recetados, al igual que la buprenorfina para la heroína, por lo que esperamos que pueda usarse para tratar el dolor y el abuso de opiáceos”.

Ko y sus colegas investigadores desarrollaron AT-121 en su intento de encontrar una molécula que pudiera actuar sobre dos receptores clave en el cerebro: el receptor opiáceo mu, activado por los opiáceos convencionales y los analgésicos recetados, y el receptor de nociceptina, que regula diversas actividades cerebrales, incluyendo sentimientos de adicción y dependencia química.

En teoría, un agonista que podría unirse con éxito a estos dos receptores podría promover sensaciones de alivio del dolor sin atraer la adicción severa que los opiáceos a menudo despiertan.

“Desarrollamos AT-121 que combina ambas actividades en un equilibrio apropiado en una sola molécula, que creemos que es una mejor estrategia farmacéutica que tener dos medicamentos para combinar”, dice Ko.

Los primeros resultados son positivos. En las pruebas con monos rhesus, AT-121 pareció proporcionar un alivio del dolor equivalente a la morfina, pero a una dosis 100 veces menor. También lo hizo de forma no adictiva, pero más que eso, cuando se administró el compuesto a animales que habían desarrollado una dependencia de la oxicodona opioide, en realidad redujo su nivel de adicción, lo que sugiere que AT-121 podría ayudar a los pacientes a reducir su adicción otras drogas al mismo tiempo que trata su dolor.

Eso, por supuesto, es asumir que el producto químico funciona en los humanos de la misma manera que lo hace en los monos. No hay garantía de eso, pero los investigadores confían en que el trabajo futuro podría mostrar eso.

AT-121 no desencadenó depresión respiratoria (dificultades para respirar) o problemas cardiovasculares, incluso cuando se administra a dosis altas, lo que significa que podríamos estar buscando un analgésico efectivo y no adictivo que sea imposible de sobredosis.

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