Sabemos que comer alimentos saludables, hacer ejercicio, no fumar y limitar el consumo de alcohol son todas formas efectivas de prolongar la vida. Hay un nuevo factor que debemos de tomar en cuenta: la cantidad de vacaciones que tomamos.

Un nuevo estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Helsinki, Finlandia, evaluó la salud de 1,222 hombres de mediana edad que participaron en el Helsinki Bussinessmen Study.

En 1974 y 1975, el Estudio de Empresarios reclutó a ejecutivos de mediana edad, hombres nacidos entre 1919 y 1934.

El estudio en realidad estaba analizando la presión arterial y la mortalidad, y todos los hombres tenían al menos un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular. A los participantes también se les pidió que registraran si iban de vacaciones y cada cuándo.

En 1974, los hombres fueron aleatorizados en dos grupos: 610 controles y 612 participantes de intervención, durante cinco años completos. El grupo de intervención recibió consejos para comer alimentos saludables, alcanzar un peso saludable y realizar actividad física.

Si estas cosas no fueron efectivas para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares en los hombres, también se les recetaron medicamentos para la presión arterial.

A los hombres del grupo de control se les dijo que siguieran con su trabajo como de costumbre, sin que se les ofrecieran intervenciones de salud o estilo de vida. Cuando finalizó el estudio de 5 años, el equipo realizó un seguimiento 15 años después en 1989, y un seguimiento de 40 años en 2014.

Al final del estudio, los investigadores encontraron que el riesgo de enfermedad cardiovascular se redujo en el grupo de intervención en comparación con los controles, pero 15 años más tarde, realmente hubo más muertes en el grupo de intervención.

Ahora 40 años después, las tasas de mortalidad han empezado a equilibrarse nuevamente. Para descubrir por qué sucede esto, el equipo analizó más detenidamente otros datos que formaban parte del estudio para descubrir qué estaba pasando y terminó encontrando un resultado muy interesante.

“El daño causado por el régimen de estilo de vida intensivo se concentró en un subgrupo de hombres con vacaciones anuales más cortas”, explica uno de los investigadores, Timo Strandberg.”En nuestro estudio, los hombres con vacaciones más cortas trabajaron más y durmieron menos que aquellos que tomaron vacaciones más largas. Este estilo de vida estresante puede haber anulado cualquier beneficio de la intervención”.

El tiempo de vacaciones no tuvo impacto en el riesgo de muerte en el grupo de control, pero en el grupo de intervención, la diferencia fue asombrosa.

Los hombres que tomaron tres semanas o menos de vacaciones anuales tuvieron un 37% más de probabilidades de morir en comparación con los que tomaron más de tres semanas de vacaciones.

“Creemos que la intervención en sí misma también puede haber tenido un efecto psicológico adverso en estos hombres al agregar estrés a sus vidas”, agrega Strandberg.

Sin embargo, es importante señalar que este estudio es antiguo: la investigación estaba sucediendo en los años setenta. Ahora, como parte del riesgo de enfermedad cardiovascular, las personas incluyen el manejo del estrés y también tenemos mejores medicamentos para problemas cardíacos.

Esto sigue siendo un recordatorio importante de que un trabajo estresante con pocas vacaciones puede solo crear estrés innecesario.

“Las vacaciones pueden ser una buena forma de aliviar el estrés”, dice Strandberg “No piense que tener un estilo de vida que por lo demás sea saludable compensará el trabajo demasiado duro y la ausencia de vacaciones”.

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