Los lentes de contacto pueden ser muy molestos. Sin embargo, esta mujer no notó que tenía un lente de contacto incrustado en su párpado durante casi 30 años.

La mujer de 42 años había tenido un ojo ligeramente hinchado y lánguido durante 6 meses antes de ser finalmente remitida al Departamento de Oftalmología.

Cuando los médicos, Sirjhun Patel, Lai-Ling Tan y Helen Murgatroyd realizaron una resonancia magnética para ver qué había sucedido, encontraron un pequeño quiste de unos 6 milímetros de diámetro. Finalmente agendaron para extirparlo.

“Durante la cirugía, se encontró un quiste encapsulado dentro del tejido blando. No había signos que sugirieran una lesión previa en el párpado o el tarso. Tras la extracción, el quiste se rompió y se extrajo un lente de contacto duro. El cuerpo extraño era extremadamente frágil en la extracción y el manejo. Más tarde se confirmó que se trataba de una lente RGP (permeable al gas rígido)”, dijeron los doctores.

Lo más interesante de este caso es que la mujer no había usado lentes de contacto en décadas. Ella no recordaba de dónde podría haber salido el lente. Finalmente, la madre de la paciente recordó el origen del lente de contacto.

La paciente había recibido un golpe en el ojo izquierdo mientras jugaba Badminton a los 14 años. La paciente llevaba un lente de contacto RGP en ese momento que nunca se encontró. Se había asumido que el lente de contacto había salido del ojo y estaba perdido. El lente se quedo atascado en su párpado por 28 años.

Antes de comenzar a tratar de recordar los lentes de contacto que has perdido en tu vida, ten en cuenta que esto se trata de un caso muy raro y que no le causó ninguna incomodidad al paciente. Sin embargo, la próxima vez que recibas un golpe en los ojos mientras uses lentes de contacto es importante que prestes atención a cualquier síntoma extraño, aunque sea una leve hinchazón.

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