Seguramente lo has experimentado más de una vez, tomaste demasiado la noche anterior y al día siguiente tienes antojo de la comida más salada, grasosa y poco saludable que podrías imaginarte. Dada la facilidad con la que podemos conseguir estos alimentos, el resultado es prácticamente inevitable: terminarás encontrando tu antojo más rápido de lo que te imaginas.

Un nuevo estudio sugiere que el fenómeno podría ser un importante factor detrás de la epidemia de obesidad.

El estudio encuestó a estudiantes de una universidad pública en Estados Unidos. Reveló que el consumo de alcohol tiene un impacto notable en la elección de alimentos de los estudiantes universitarios tanto en la noche mientras beben, como durante el desayuno de la mañana siguiente.

Al igual que muchas otras consecuencias del consumo excesivo de alcohol, los cambios en la dieta provocados por el consumo de alcohol no son buenos. No solo los estudiantes universitarios parecen comer más después de beber, si no que el estudio también encontró que tienden a elegir los alimentos menos saludables disponibles.

“Dada la epidemia de obesidad y las tasas de consumo de alcohol en los campus universitarios, debemos ser conscientes no solo del efecto negativo del consumo de alcohol, sino también del impacto que tiene en lo que las personas comen mientras beben”, dice la autora principal del estudio Jessica Kruger, experta en salud comunitaria y comportamiento de salud en la Universidad de Buffalo.

Kruger y su equipo consideran que el alcohol en exceso hace que la alimentación cambie, debido a la cantidad de glucosa en sangre en el cuerpo. La glucosa disminuye y se eleva cuando hay consumo de alcohol, esto engaña al cerebro haciéndole creer que tiene hambre.

Dado que el 65% de todos los estudiantes universitarios de Estados Unidos consumen habitualmente alcohol y el casi 45% consumo alcohol en exceso, descubrir la razón de su apetito causado por alcohol es un problema de salud pública digno de mayor investigación. Sin embargo, hasta ahora, ha habido poca investigación sobre este tema.

El aumento de peso es una consecuencia común del consumo de alcohol, especialmente entre las poblaciones más jóvenes. Es fácil de deducir porqué. Una cerveza en promedio contiene 150 calorías. Multiplica la cantidad de calorías por varias cervezas y los resultados son obviamente altos. Agrega a esto las calorías de tacos, pizza o una mezcla y no se necesita ser muy inteligente para descifrar porque el alcohol engorda tanto.

“Nuestro primer estudio en esta área se centró en lo que las personas comían mientras bebían alcohol. Este estudio exploró lo que comen el día después de beber”.

Kruger y su equipo encuestó a 286 estudiantes universitarios con diversidad étnica y con equilibrio de género en un entorno anónimo y en línea. La encuesta comenzó con preguntas como, “¿Qué es lo que normalmente come para su primera comida del día?” y “¿Con qué frecuencia comes algo antes de ir a la cama?”

Más tarde, el estudio se centró en preguntar a los participantes qué comían y con qué frecuencia comían en una noche llena de alcohol y en su primera comida al día siguiente.

“Todos los bebedores de alcohol eran más propensos a comer algo antes de acostarse después de beber alcohol que en general antes de irse a la cama”, escribieron los autores.

La comida de elección para los bebedores de alcohol también fue consistente. Cuando habían tomado mucho alcohol, la mayoría de los consumidores tendrían a optar por bocadillos salados y pizza, mientras que evitaban los alimentos saludables.

“Después de beber alcohol, los participantes informaron que tenían más probabilidades de comer bocadillos salados y pizza, y menos probabilidades de comer alimentos”, dice el estudio. “Esto podría deberse a la menor disponibilidad de estos alimentos durante los episodios de beber o después”.

Sin embargo, lo más preocupante, fue el hecho de que los estudiantes universitarios no están bebiendo más agua u otras bebidas no alcohólicas para hidratarse antes de ir a la cama. Para agravar el problema, la deshidratación a menudo conduce a más elecciones de alimentos no saludables.

El día después de beber, los estudiantes también cambian sus hábitos alimenticios. El estudio encontró que los estudiantes que beben la noche anterior tienen menos probabilidades de omitir su primera comida del día en comparación con sus rutinas habituales.

Para la primera comida después de una salida nocturna, los estudiantes tienden a preferir alimentos como la pizza o los tacos sobre los granos y la leche y los productos lácteos, que comúnmente se consumen en el desayuno. Los autores creen que esto podría estar ocurriendo porque es un mito común que los alimentos salados “curan la resaca”.

A la luz de los hallazgos, los autores sugieren que las universidades ayuden a promover y fomentar una alimentación e hidratación saludables durante el día, limitando el número de opciones de comida rápida y educando a los estudiantes sobre las cosas más nutritivas que deben comer cuando están ebrios.

Después de todo, la adultez temprana es uno de los momentos más importantes para prevenir el aumento de peso y fomentar hábitos alimenticios saludables para el control del peso durante toda la vida.

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