Un nuevo estudio ha demostrado algo que la mayoría de las madres ya habían sospechado: cada hijo envejece a la madre. De hecho, el envejecimiento celular se aceleró entre 0.5 y 2 años por cada bebé. Este efecto es más extremo de lo que esperaban los científicos.

Curiosamente, la investigación también reveló algo más sorprendente: durante el embarazo, las células de la madre eran notablemente más juveniles.

La bioquímica detrás del envejecimiento de la reproducción ayuda a explicar porqué las madres tienden a verse más afectadas por algunas enfermedades y viven vidas más cortas que otras mujeres.

La investigación liderada por la Universidad de Northwestern en Illinois ha agregado más detalles a la creciente cantidad de evidencia que dice que la procreación conlleva un alto costo biológico para la madre a nivel celular, mientras que también este proceso de envejecimiento se revierte durante el embarazo.

Los investigadores estudiaron específicamente los tramos de ADN en los extremos de los cromosomas conocidos como telómeros. A medida que las células se copian a sí mismas, cada generación de cromosomas se acorta a medida que pierde una parte de este código. También analizaron la prevalencia de marcadores químicos que se recortan en ciertas secuencias, modificando su transcripción.

Muchos de estos llamados marcadores epigenéticos también están estrechamente relacionados con el proceso de envejecimiento, aunque no como resultado de que las células hagan copias de la misma forma que el acortamiento de los telómeros.

“La longitud de los telómeros y la edad epigenética son marcadores celulares que predicen la mortalidad de manera independiente”, dice la autora principal del estudio, la antropóloga Calen Ryan.

Este no es el primer estudio en obtener este descubrimiento. A principios de este año, investigadores de la Universidad George Mason, descubrieron que los telómeros podrían acortar el equivalente de más de una década entre mujeres estadounidenses con uno o más hijos.

Esta vez, otro grupo de investigadores analizó muestras de sangre tomadas de más de 800 mujeres jóvenes en las Filipinas tomadas entre 2005 y 2009, el 40% de las cuales había dado a luz entre uno y cinco hijos.

Una vez más, hubo una estrecha relación entre el número de hijos que cada mujer tenía y su edad bioquímica. Además, cada niño adicional era responsable del recorte de los telómeros y las adiciones epigenéticas.

El impacto de tener una familia grande también podría contribuir al envejecimiento prematuro ya que muchas mujeres en las Filipinas deben trabajar arduamente a diferencia de las mujeres en el mundo occidental.

Una comparación de los resultados de ADN con el estado socioeconómico de las mujeres no mostró cambios en el patrón, lo que significa que afecta más la gestación que el trabajo.

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