Más de cuatro años después de la epidemia de Ébola en África Occidental, los científicos siguen descubriendo los efectos duraderos del virus en los sobrevivientes. Un estudio publicado el lunes describe a una mujer liberiana de 33 años que sobrevivió a una infección de ébola durante la epidemia de 2014-2015 y un año después aparentemente infectó a su esposo y a dos de sus hijos.

El hijo de 15 años de edad murió. El esposo de 40 años y su hijo de 8 años de edad, lograron recuperarse.

El estudio, en el diario The Lancet Infectious Diseases, es la primera indicación de transmisión de una mujer sobreviviente de Ébola, destacando el riesgo continuo de un resurgimiento de casos y el potencial de brotes a gran escala aún cuando la enfermedad ya no se encuentre activa.

La epidemia en África occidental enfermó a más de 28,000 personas, incluyendo a más de 11,000 que murieron en Liberia, Guinea y Sierra Leona. Se han reportado algunos casos de transmisión sexual del semen de los sobrevivientes varones; también hay un informe que sugiere que el virus se diseminó a través de la leche materna de una sobreviviente.

Los investigadores no están seguros de cómo la mujer en el estudio de The Lancet, infectó a su esposo e hijos. Descartaron haber viajado a zonas donde hubo un brote de ébola activo y contacto con animales que pudieran propagar el virus.

Los investigadores dijeron que probablemente se debió a un contacto físico cercano o contacto con fluidos corporales. Según los investigadores, es muy poco probable que la mujer haya infectado a su marido por transmisión sexual. No hay evidencia registrada de transmisión sexual en mujeres sobrevivientes.

Durante la epidemia de África occidental, los miembros de la familia del mismo hogar se infectaron limpiando los desechos de una persona enferma, lavando la ropa o compartiendo utensilios, explicó la autora principal Emily Kainne Dokubo, oficial médica y epidemióloga de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Dokubo fue subdirector de la respuesta del Ébola de los CDC en Liberia durante el brote.

Uno de los mayores misterios sobre Ébola, uno de los patógenos más letales del mundo, ha sido la recurrencia de la enfermedad en los sobrevivientes. Incluso después de que los pacientes se recuperaron por completo, se detectaron partículas de virus en el semen, la leche materna, el fluido espinal y el interior del ojo.

El ojo izquierdo del médico estadounidense Ian Crozier, cambió de azul a verde debido a que el virus permaneció en su cuerpo después de que se infectó al tratar pacientes en Sierra Leona en septiembre de 2014. Una enfermera escocesa que también fue infectada se recuperó, pero tuvo varias recaídas.

Un estudio publicado en The Lancet, advirtió que el Ébola permanece en el semen mucho más tiempo de lo que se pensaba. Se encontró que un hombre aún portaba el virus 565 días después de que se recuperó de la enfermedad.

El último estudio resalta el hecho de que apenas estamos logrando comprender la epidemiología y el curso clínico de la infección por virus de Ébola. También destaca la necesidad de un monitoreo y estudio constante de los sobrevivientes del virus del Ébola y sus contactos cercanos, mucho después de que se hayan declarado sobrevivientes de un brote. Todavía se tiene mucho que aprender sobre la naturaleza de estas infecciones persistentes.

La mayoría de los sobrevivientes son personas sanas y han desarrollado anticuerpos protectores para reducir las posibilidades de volver a infectarse. El resurgimiento del Ébola es muy raro y los investigadores no saben qué factores están asociados con su persistencia viral.

Los hallazgos podrían conducir a un estigma adicional en torno a los sobrevivientes del Ébola. La vacunación que se desplegó para combatir el reciente brote de Ébola en el Congo, podría convertirse en una estrategia importante para controlar la propagación y el estigma.

Un equipo de tres docenas de investigadores del CDC, la Organización Mundial de la Salud y el Ministerio de Salud de Liberia, investigaron a la familia de la mujer y analizaron la genérica del virus.

En julio de 2014, la mujer se preocupó por su hermano enfermo, que más tarde murió de Ébola. Tiempo después ella se enfermó gravemente con síntomas compatibles a la infección: cansancio, dolor de cabeza y fiebre. Esta mujer se recuperó, pero nunca fue diagnosticada ni tratada y más tarde se descubrió que tenía anticuerpos contra el virus del Ébola, lo que indica que ella estaba infectada.

En mayo de 2015, Liberia fue declarada libre de Ébola. A continuación, se produjo un brote de casos, pero se contuvo rápidamente. El país fue declarado nuevamente libre de Ébola en septiembre de 2015.

El 27 de septiembre de 2015, esta mujer tuvo un hijo. Ella se enfermó un mes después. Los autores creen que su infección resurgió en ese momento porque el embarazo puede causar que las infecciones latentes se conviertan en una enfermedad sintomática.

Mientras ella transfirió anticuerpos protectores contra el Ébola a su hijo recién nacido, los autores de este estudio especulan que transmitió el virus a los otros miembros de su familia.

El análisis genético sugiere que el virus portado por el padre y los dos hijos infectados fue similar y una continuación del brote de la enfermedad de África Occidental.

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