Las carnes curadas con nitrato, como la carne seca o el tocino, se han relacionado con períodos extensos de hiperactividad, insomnio y pérdida de atención en personas que experimentan episodios maníacos.

La investigación llevada a cabo por la Universidad Johns Hopkins en pacientes que reciben atención por síntomas maníacos descubrió que tenían más del triple de probabilidades de haber comido productos cárnicos procesados que los pacientes tratados por otras afecciones psiquiátricas, como la esquizofrenia.

“Analizamos varias exposiciones dietéticas diferentes y la carne curada realmente se destacó”, dice el autor principal del estudio, Robert Yolken. “No era solo que las personas con manía tuvieran una dieta anormal”.

El mecanismo exacto detrás del enlace aún no está claro, pero un experimento de seguimiento en ratas alimentadas con carne seca con su antiguo alimento para ratas resultó en un mayor movimiento y señalización alterada en su hipocampo. También se notaron cambios en la microflora intestinal de las ratas, lo que sugiere un posible trampolín entre los nitratos en la carne y los efectos en su sistema nervioso.

Tomados en conjunto, los resultados proporcionan una fuerte sugerencia de que una dieta rica en muchas variedades de jamón, carne seca o salami podría jugar un papel en el desarrollo de las condiciones relacionadas con la manía en al menos algunas personas.

El trastorno bipolar es una condición crónica de salud mental caracterizada por cambios dramáticos en el estado de ánimo y los niveles de energía, incluida la manía. Los episodios pueden durar semanas, o incluso meses, y pueden coincidir con la depresión y la psicosis.

El trastorno bipolar afecta a una de cada 25 personas en algún momento de su vida, lo que afecta significativamente la productividad y afecta gravemente el bienestar personal y comunitario.

Sorprendentemente, se sabe muy poco sobre las causas de la afección. Hay fuertes indicios de una predisposición genética, aunque como sucede con la mayoría de las afecciones neurológicas, hay muchas más cosas en juego que uno o dos genotipos.

Los factores ambientales que afectan el desarrollo temprano, desde las infecciones hasta el tabaquismo materno, se han explorado como posibles explicaciones. El estrés, las lesiones en la cabeza y los partos prematuros, también se consideran factores de riesgo potenciales.

La dieta es otra área que atrae la atención, con estudios que sugieren una dieta occidentalizada y mayores cargas glucémicas que podrían contribuir al desarrollo de los síntomas.

Para este estudio, los investigadores usaron registros médicos para clasificar a más de 700 pacientes voluntarios que tenían manía, depresión bipolar, un trastorno depresivo mayor o esquizofrenia.

Le dieron a cada paciente una encuesta con preguntas como “¿Alguna vez ha comido carne seca?” y “¿Alguna vez ha comido pescado poco cocido como el atún?”

Aquellos en la categoría de manía, tenían un número inusualmente alto de pacientes que habían consumido carnes procesadas.

“El trabajo futuro en esta asociación podría conducir a intervenciones dietéticas para ayudar a reducir el riesgo de episodios maníacos en aquellos que tienen trastorno bipolar o que son vulnerables a la manía”, dice Yolken.

La adición de compuestos de nitrógeno en forma de nitrito de sodio o nitrato de potasio se ha utilizado para preservar las carnes durante siglos, evitando la descomposición, agregando color y reduciendo la oxidación.

Los compuestos de nitrógeno en los productos cárnicos se han relacionado con el cáncer en el pasado (nunca olvide el gran Bacongate de 2015 cuando la Organización Mundial de la Salud cambió la clasificación de carcinógenos de las carnes procesadas).

Pero en este caso es la influencia de los compuestos de nitrógeno en las bacterias en nuestro intestino que podría terminar siendo el culpable. Y esta no es la primera vez que se ha descubierto que los nitratos en las carnes procesadas afectan nuestra salud a través de nuestros microbios personales.

Las variaciones en la microflora se consideraron responsables de una digestión demasiado entusiasta de los nitratos en las dietas de las personas que experimentaron migrañas, haciendo que sus vasos sanguíneos se dilaten más de lo normal y causen dolor intenso.

Nuestros cerebros y las bacterias en nuestras entrañas tienen una relación complicada, de la cual todavía estamos aprendiendo más a medida que encontramos conexiones entre nuestros errores y nuestro estado emocional, el desarrollo de la enfermedad de Parkinson e incluso el riesgo de accidentes cerebrovasculares.

Por lo tanto, no sería una sorpresa total si nuevas investigaciones confirman que los síntomas maníacos en bipolar pueden ser exacerbados o incluso causados ​​por cierta microflora que reacciona a los nitratos en nuestras carnes.

Nada de esto significa que debes abandonar la carne procesada por completo, pero para aquellos que experimentan episodios de manía, esta información puede ser útil para ayudar a que sus problemas sean menos severos.

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