Las tasas de obesidad adulta comenzaron a aumentar drásticamente en la sociedad occidental en la década de 1980, debido a un aumento en la popularidad y el consumo de alimentos de conveniencia.

Junto a esto, se produjo una nueva tendencia: LAS DIETAS. Ahora muchas personas intentan nuevas formas, a menudo sin éxito, de restringir su ingesta de alimentos y perder peso.

Desafortunadamente, privarnos de alimentos que disfrutamos y hacer ejercicio como una forma de castigo no es una solución sostenible a largo plazo para perder peso.

A menudo puede conducir a ciclos rápidos entre la ganancia y pérdida de peso, la creencia de que nuestros cuerpos son más grandes o pesados de lo que realmente están y la insatisfacción con la imagen corporal, que pueden provocar problemas de salud mental como la depresión y la ansiedad.

También puede ponernos en alto riesgo de patrones de alimentación desordenados como el ayuno, los atracones, los vómitos intencionales, el uso de laxantes y la eliminación completa de un grupo de alimentos específicos.

Ahora hay un nuevo movimiento sin dieta, que evolucionó a partir del hecho de que la dieta y la restricción alimenticia en realidad solamente contribuye al aumento de peso, el almacenamiento de grasa y la alteración de la forma y el tamaño del cuerpo.

El estilo de alimentación sin dieta, como la “alimentación intuitiva” y la “alimentación consciente”, sugieren que todos poseen el mecanismo natural para garantizar una nueva nutrición y un peso saludable.

El estilo de alimentación sin dieta promueve:

  • Escuchar a tu cuerpo
  • Comer solamente cuando tengas hambre y parar cuando estés lleno
  • Comer consciente sin distracciones como la televisión o el teléfono
  • Hacer un ejercicio que disfrutes diariamente
  • Aceptar el tamaño y la forma natural de tu cuerpo
  • Eliminar la culpabilidad hacia el consumo de alimentos
  • Acabar con la preocupación por la comida, eliminando cualquier forma de restricción alimenticia

Estar más en sintonía con las señales internas de tu cuerpo te puede ayudar a evitar la obsesión de consumir algunos alimentos y las dietas perjudiciales.

La filosofía del “cuerpo y la mente” basada en el estilo de alimentación sin dieta, le da valor a la salud y energía al cuerpo. Además, promueve una relación desenfrenada con los alimentos que fomentan un control de peso saludable y una autoestima positiva.

Los estilos de alimentación sin dieta cambian el enfoque del control de peso a la de promoción de la salud. Esto fomenta la aceptación del cuerpo en contraste con el aspecto de insatisfacción corporal, común de las dietas restrictivas.

La aceptación del cuerpo mejora la autoestima, la satisfacción con la imagen corporal y el bienestar físico y psicológico.

Las personas que tienen estilos de alimentación sin dieta se aceptan a sí mismos y a sus cuerpos para cuidar su salud. Este enfoque se centra en el hecho de que aquellos con una autoestima más fuerte y un mayor bienestar mental son más propensos a adoptar conductas alimenticias positivas.

Estos estilos de alimentación también se enfocan en disfrutar el ejercicio en lugar de concentrarse en quemar calorías. En lugar de centrarnos en tratar de perder peso, deberíamos pensar en el ejercicio como ayuda para hacernos sentir con más energía.

Un estudio que evalúa el seguir una dieta versus sin dieta, encontró que los estilos de alimentación sin dieta pueden mejorar la salud física y mental.

Las personas que seguían estilos de alimentación sin dieta estaban más contentos con sus cuerpos, disfrutaban de una mayor variedad de alimentos, tenían una mejor autoestima, tenían menos probabilidades de comer emocionalmente, menos probabilidades de tener patrones de alimentación desordenados, menos probabilidades de internalizar el “delgado ideal” promovido por los medios y tenían un mayor bienestar psicológico general.

La revisión de 24 trabajos de investigación sobre estilos de alimentación sin dieta, respaldaron estos hallazgos.

Se encontró una asociación entre la alimentación intuitiva y una disminución de la alimentación desordenada, una imagen corporal más positiva y un mayor funcionamiento emocional.

Cuando nos permitimos comer los alimentos que disfrutamos sin restricciones y nos movemos para disfrutarlos, ya no nos sentimos privados de las cosas que disfrutamos en la vida.

Por lo tanto, es más probable que deseemos alimentos nutritivos y saludables. Esto hace que comamos menos y que nuestro cuerpo se restablezca a su peso natural establecido.

La importancia de los estilos de alimentación no dietarios es que proporcionan una alternativa más saludable y sostenible al fenómeno de la dieta al promover escuchar el cuerpo, aceptar su tamaño y la forma natural y sobre todo ser amable con uno mismo, eliminar la culpa alimenticia y acabar con la preocupación al no restringir alimentos o hacer de los alimentos el enemigo.

A su vez, los estilos de alimentación sin dieta pueden aumentar el bienestar físico y psicológico de las personas y pueden ayudar a reducir los efectos negativos de las dietas.

Una vez que dejamos de pensar en perder peso y tratar los alimentos y nuestros cuerpos con amor propio, nuestro cuerpo está en condiciones de regularse de forma natural. Esto finalmente puede resultar en pérdida de peso.

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