Esta no es una nota amarillista. Es una historia real de cómo un tratamiento exótico, se puede convertir en tu peor pesadilla. Si alguna vez habías considerado la idea de hacerte un pedicure con peces, debes pensarlo dos veces.

Esta extraña práctica, llevada a cabo por un pez diminuto llamado Garra rufa (También conocido como “pez doctor”), implica carpas pequeñas que picotean la piel muerta en la superficie de los pies. Si bien, se les conoce como “pez doctor”, su poder de rejuvenecimiento es bastante peligroso.

Como se detalla en un nuevo caso publicado, la mujer de 20 años presentó a su dermatólogo un historial de uñas anormales en seis meses. No tenía antecedentes familiares de desórdenes en las uñas ni otros problemas médicos, pero este detalle sí hacía la diferencia.

Algunos meses antes del inicio de sus anomalías en las uñas, ella había asistido a un tratamiento de pedicure con peces en un spa. Esto aparentemente condujo a un desagradable caso de onicomadesis, en la que las placas ungueales que forman la uña del pie comienzan a detener la producción y se separan, causando que eventualmente las uñas se caigan.

Los doctores todavía no están seguros del mecanismo de acción, pero se puede deber al trauma del pez en la matriz ungueal, que es el centro de crecimiento de las uñas.

Aunque este es el primer caso que relaciona a Garra rufa con la onicomiadesis, esta no es la primera vez que los diminutos “doctores” han sido acusados de enfermar a las personas, con informes que indican que durante estas pedicuras especiales transmitieron infecciones por Staphylococcus aureus y micobacteriosis.

Los peces por sí solos no son una fuente infecciosa, si no más bien, se piensa que su mordisqueo sin dientes de los pies humanos podría propagar microbios dañinos de los pies de un huésped a otro.

Es por este motivo que a pesar de las promesas de “rejuvenecimiento de la piel” que hacen los spas que ofrecen este tipo de tratamiento, las pedicuras con peces en realidad han sido prohibidas en más de 10 estados en los Estados Unidos y parte de Europa.

Debido al costo del pescado, los dueños de los salones usan el mismo pescado varias veces con diferentes clientes, esto aumenta el riesgo de propagar la infección.

También existen implicaciones éticas. Mientras que estos pescados son omnívoros, deben ser privados de alimentos vegetales para que consideren comer la piel muerta de los pies humanos, lo que genera preocupación por el maltrato de los animales.

Investigaciones previas también sugieren que la falta de supervisión del pez importado, puede producir brotes de infecciones bacterianas en los animales, causando protrusiones oculares anormales y hemorragias alrededor de las branquias, la boca y el abdomen.

A pesar de la mala experiencia de esta mujer, sus uñas volverán a crecer un día. Sin embargo, se aconseja no arriesgarse a estos tratamientos. Si tienes algún problema con los pies, es mejor visitar a un dermatólogo que considerar este tratamiento.

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