Todos queremos “quemar grasa” para poder usar el traje de baño con dignidad en esta época de calor. ¿Pero qué significa esto realmente?

La célula de grasa normal existe principalmente para almacenar energía. El cuerpo ampliará la cantidad de células adiposas y el tamaño de las células adiposas para dar lugar al exceso de energía de los alimentos ricos en calorías.

Incluso, llegará a comenzar a depositar células de grasa en nuestros músculos, hígado y otros órganos para crear espacio para almacenar toda esta energía extra de las dietas ricas en calorías, especialmente cuando se combina con un estilo de vida de baja actividad.

Históricamente, el almacenamiento de grasa funcionó bien para los humanos. La energía se almacenaba en pequeños paquetes de moléculas llamadas ácidos grasos, que se liberan en el torrente sanguíneo para ser utilizados como combustible por los músculos y otros órganos cuando no había comida disponible o cuando se requería un alto gasto de energía.

El almacenamiento de grasa es un sistema de supervivencia. Aquellos con una tendencia a almacenar grasa pudieron sobrevivir periodos más largos sin comida y tuvieron la energía para vivir en ambientes hostiles.

En tiempos modernos, la sobreabundancia de alimentos y las condiciones de vida han hecho que el almacenamiento de grasa en nuestros cuerpos sea excesivo. El principal problema con este exceso de grasa es que las células grasas, llamadas adipocitos, no funcionan normalmente. Almacenan energía a un ritmo anormalmente alto y liberan energía a un ritmo anormalmente lento.

Además, estas células de grasa producen diferentes hormonas. Estas hormonas aumentan la inflamación, ralentizan el metabolismo y contribuyen al desarrollo de algunas enfermedades.

Este complicado proceso patológico de exceso de grasa y disfunción se llama adiposopatía y hace que el tratamiento de la obesidad se vuelva muy difícil.

Cuando una persona comienza y mantiene un nuevo régimen de ejercicios y limita las calorías, el cuerpo hace dos cosas para “quemar grasa”.

Primero, usa la energía almacenada en las células grasas para alimentar una nueva actividad. En segundo lugar, deja de guardar tanta grasa.

El cerebro indica a las células de grasa que liberen los paquetes de energía o moléculas de ácidos grasos al torrente sanguíneo. Los músculos, los pulmones y el corazón, recogen estos ácidos grasos, los separan y utilizan la energía almacenada para ejecutar sus actividades.

Los restos que quedan se descargan como parte de la respiración, por medio de dióxido de carbono o por la orina. Esto deja la celda de grasa vacía y la vuelve inútil. Las células en realidad tienen una vida útil corta, así que cuando mueren el cuerpo absorbe el vacío y no las reemplaza.

Con el tiempo, el cuerpo extrae directamente la energía (calorías) de los alimentos a los órganos que los necesitan en lugar de almacenarlos primero.

Como resultado, el cuerpo se reajusta al disminuir el número y el tamaño de las células grasas, lo que posteriormente mejora el metabolismo, disminuye la inflamación y mejora la calidad de vida en general.

Si se es constante, el cuerpo reabsorbe las células de grasa vacías y las descarta como desechos. Es así como logramos un cuerpo más esbelto.

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