Nuestras voces dicen mucho sobre nosotros. Tan solo con un tono promedio de la voz de una persona, podemos decir si se trata de un niño o adulto, de un hombre o una mujer.

Esto se debe a que el tono de la voz es sexualmente dimórfico: es casi dos veces más bajo en los hombres que en las mujeres. Esta diferencia de sexo surge durante la pubertad después de un aumento en la testosterona en los hombres que alarga sus cuerdas vocales, haciendo que el tono de voz cambie. Esto marca la maduración sexual en varones adolescentes.

Aunque ha sido menos estudiado, la voz de las mujeres también puede revelar pistas acerca de su fertilidad.

Los científicos han sabido por décadas que el tono de voz de las mujeres disminuye después de la menopausia. Investigaciones más recientes sugieren que el tono de la voz en las mujeres en edad reproductiva también puede aumentar alrededor de la ovulación cada mes. Además, los hombres prefieren la voz de la mujer durante esta ventana fértil.

Investigadores de la Universidad de Sussex, quisieron conocer si el embarazo también afectaba el tono de la voz de una mujer.

El estudio reveló que el tono de la voz de nuevas madres se reduce después de dar a luz a su primer hijo. Estos cambios de voz duran solo un año.

Esta es la primera evidencia científica de que el embarazo afecta la voz de la mujer, aunque muchas mujeres afirman haberlo experimentado personalmente. La cantante Adele, después de dar a luz a su hijo en 2012, aseguró que su voz bajó drásticamente. Adele asegura que su voz apenas está volviendo a la normalidad después del embarazo.

En la década de 1970, antes de la creación de estos estudios, hubo muchos informes subjetivos hechos por cantantes quejándose de cambios en la voz durante o después del embarazo. Algunos laringólogos ofrecen evaluaciones clínicas para madres preocupadas.

La falta de evidencia científica anterior estaba ligada a una serie de factores.

  1. Estudiar los cambios a largo plazo de la voz no es una tarea fácil
  2. Debido al rango de diferencias individuales en el tono de la voz, los diseños de estos estudios probablemente no capturaron las fluctuaciones más matizadas en el tono de la voz de la mujer a lo largo del tiempo. Por lo que, al centrarse exclusivamente en los cambios durante el embarazo, los estudios ignoraron en gran medida la posibilidad de que los cambios en la voz pudieran ocurrir después del parto.

Para este estudio, se recurrió a archivos de entrevistas con mujeres que se registraron antes, durante y después de su primer embarazo. Se recolectó hasta 10 años de grabaciones de voz de cada nueva madre y se comparó su tono de voz durante el embarazo con hasta cinco años antes de concebir y cinco años después de dar a luz.

Se recogieron más de 600 grabaciones de voz de 20 madres y 20 controles de la misma edad. Ambas muestras incluyeron cantantes, actrices, periodistas y reporteras. Estos clips de voz se analizaron acústicamente mediante Praat, un popular programa de análisis acústico de código abierto para medir el habla humana.

Se encontró que el tono promedio y mínimo de las madres, cayo 14 Hz en promedio después del embarazo. El tono de voz máximo de las nuevas madres disminuyó también en 44 Hz o 2.2 semitonos en promedio, lo que confirma que alcanzar altas frecuencias puede ser particularmente desafiantes para algunas mujeres en el año posterior al parto. Las nuevas mamás también tenían más voces monótonas. Estos cambios vocales no se pudieron atribuir al envejecimiento y no se observaron en el grupo de control.

Aunque algunos datos no pueden explicar los mecanismos que impulsan estos cambios en la voz, uno de los posibles culpables son los cambios en los niveles hormonales, particularmente de testosterona, estrógeno y progesterona.  Las proporciones den estos niveles de hormonas fluctúan a lo largo del ciclo menstrual. Estas mismas hormonas aumentan durante el embarazo y disminuyen bruscamente después del parto. Cuando se trata del tono de la voz, las hormonas sexuales pueden tener un efecto directo al aumentar la masa efectiva de las cuerdas vocales y ralentizar su patrón vibratorio, lo que reduce el tono.

Otra posibilidad interesante, es que estos cambios de voz se pueden deber en parte a la modulación de la voz conductual. Los humanos tienen una capacidad sin precedentes para alterar nuestro tono de voz a voluntad. Además de esto, nuestro tono de voz afecta la forma en que otros nos perciben.

Por lo general se considera que una voz baja es dominante, competente, confiable y madura, mientras que una voz relativamente aguda se considera más sumisa, femenina y juvenil.

Tomado en conjunto, esto sugiere que las mujeres pueden aumentar o disminuir su tono de voz dependiendo de cómo desean ser retratados por otros en contextos sociales.  Si este tipo de modulación de voz es consciente o no sigue siendo una pregunta sin responder.

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