Las nanopartículas podrían usarse para introducir discretamente medicamentos a uno de los cruces fronterizos más difíciles del cuerpo, el glioblastoma, un tipo de cáncer de cerebro muy agresivo.

Hasta ahora, la investigación solo se ha demostrado en ratones, pero si todo sale de acuerdo con el plan, podría proporcionar un tratamiento muy necesario para tumores que típicamente causan la muerte de quien lo padece en menos de 15 meses después del diagnóstico.

Los investigadores del MIT han diseñado un tipo de nanopartícula que puede moverse de forma efectiva desde la sangre del paciente hacia el tejido cerebral, mientras lleva una doble carga de químicos para atacar el tumor.

Lograr que algo ingrese en el cerebro a través del torrente sanguíneo se complica por una pared de células que se interconectan entre sí y que se interpone en el camino. Esta barrera hematoencefálica suele ser algo bueno, ya que evita que bacterias y virus entren el cerebro. Sin embargo, lamentablemente esta “muralla neurológica” hace que sea mucho más difícil introducir moléculas gruesas desconocidas en el cerebro como los tipos de toxinas que podríamos utilizar para atacar cánceres.

El glioblastoma multiforme (GBM) es casi tan malo como los tumores; es una forma común de cáncer cerebral que comienza como un tipo de célula de soporte llamada astrocito. Los tumores son tan agresivos, que el paciente solo tiene un 5% de posibilidades de seguir con vida en alrededor de cinco años.

La buena noticia es que hay forma de atacarlos.  Las nanopartículas son cápsulas lipídicas con un inhibidor de bromodominio incrustado en su caparazón y una temozolomida en su centro.

Al recubrir todo esto en un tipo de proteína de unión al hierro llamada transferrina junto con polietilenglicol, las partículas de 140 nanómetros de ancho podrían utilizar receptores únicos en la barrera sangre-cerebro que les da una pasar. Una vez en el otro lado, esas moléculas de transferrina podrían adherirse a receptores similares usados ​​por el tumor, evitando el tejido cerebral sano

Ratones cancerosos que recibieron dosis diarias de las partículas sobrevivieron hasta el doble en comparación con los ratones que no recibieron tratamiento. También mostraron menos daño tisular no canceroso por los fármacos, en comparación con los ratones que recibieron tratamiento en una forma convencional.

Dado que los componentes de nanopartículas ya están aprobados por la FDA, el camino para realizar pruebas en humanos debería ser relativamente sencillo.

Otros estudios han sugerido el uso de virus o incluso bacterias genéticamente modificadas para superar obstáculos similares para alcanzar y destruir las células de glioblastoma.

Las ideas grandes y audaces son claramente necesarias para buscar y destruir el cáncer.

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