Una reciente revisión de varios estudios ha proporcionado algunas pistas prometedoras sobre las causas del tipo más común de cáncer en niños. El investigador detrás de este trabajo dice que la enfermedad incluso puede prevenirse.

De acuerdo con las estadísticas, la leucemia linfoblástica aguda (LLA), es una combinación de una mutación genética y la exposición a una infección común. La LLA afecta a uno de cada 2000 niños y su tasa ha aumentado en los países de primer mundo en aproximadamente 1% al año. Aunque los científicos ya sabían que existían algunos factores de riesgo genéticos, esta investigación proporciona una base sólida sobre cómo empieza este tipo de cáncer.

“He pasado más de 40 años investigando la leucemia infantil, y durante ese tiempo ha habido un gran avance en nuestra comprensión de su biología y su tratamiento, de modo que hoy en día se curan alrededor del 90 por ciento de los casos”, dijo el autor de la revisión Mel Greaves. del Instituto de Investigación del Cáncer de Londres. “Pero siempre me ha sorprendido que algo grande faltaba, una brecha en nuestro conocimiento: por qué o cómo los niños sanos desarrollan leucemia y si este cáncer es prevenible”.

Greaves revisó una colección de estudios previos para determinar cómo y por qué se forma este cáncer. En la revisión, discute cómo un cambio genético en el útero causa algo llamado clon pre leucémico. Después, en el primer año de vida, la falta de exposición a microbios evita que el sistema inmune sea capaz de manejar correctamente las amenazas biológicas. Finalmente, en un número de casos, una infección común desencadena la segunda mutación, lo que lleva al desarrollo de LLA.

Hubo una serie de puntos de evidencia que Greaves usó en su revisión, incluidos estudios en animales que muestran que los animales criados sin microbios desarrollan leucemia cuando se exponen a una infección. También analizó los estudios que muestran que los niños que fueron amamantados, que fueron a la guardería o que tenían hermanos mayores tienen tasas más bajas de leucemia.

Es importante destacar que Greaves cree que con esta información, incluso podríamos evitar que este tipo de leucemia se desarrolle en lo absoluto. Una perspectiva más realista podría ser, diseñar una vacuna profiláctica que imite el impacto protector de las infecciones naturales en la infancia, corrigiendo el déficit en las sociedades modernas. Es importante tener en cuenta que aún necesitamos recopiar más información sobre esta enfermedad y que esta revisión no tiene la última palabra.

Si bien, el desarrollo de un sistema inmune fuerte en las etapas tempranas de la vida, puede ayudar a reducir un poco más el riesgo, no hay nada que se pueda hacer actualmente para prevenir definitivamente la leucemia infantil ya que como se observó también en este estudio, otros factores también influyen en su desarrollo, incluida la probabilidad misma.

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