Randy Gardner, ganó el record de privación de sueño cuando tenía 17 años de edad (hoy 68 años), al no dormir 264 horas seguidas. A pesar de que hoy se encuentra vivo y con salud, es necesario saber algunas cosas antes de intentar hacer lo mismo.

Mientras que se han observado episodios de privación de sueños más largos (hasta 449 horas), el maratón de Gardner se ha mantenido notable por su nivel de escrutinio científico.

Al conocer el experimento de Gardner, el psiquiatra de la Universidad de Stanford, William C., aprovechó la rara oportunidad de observar y registrar las ondas cerebrales de Gardner durante toda la prueba. Como era de esperarse, los resultados no eran totalmente claros.

Después de tres días, Gardner se estaba empezando a poner melancólico y perdiendo la coordinación. Poco a poco, sus sentidos se vieron afectados, incluso su capacidad para oler.

Para el día número 5, Gardner ya estaba alucinando y su cuerpo se deslizaba a un estado de sueño. Los análisis de seguimiento de la actividad cerebral de Gardner, descubrieron que el no estaba completamente despierto como parecía, con varias partes del cuerpo apagándose para una siesta de vez en cuando.

Si bien, la experiencia no fue agradable para Gardner, no hubo evidencia que sugiriera que la salud a largo plazo de Gardner estuviera en peligro. Esto se vuelve interesante cuando se compara con los experimentos hechos en el pasado con animales.

En 1898, dos fisiólogos italianos mantuvieron despiertos a perros caminando constantemente durante un periodo de varias semanas, hasta que, trágicamente, murieron a causa de lo que parecía ser la degradación de varios nervios en el cerebro y la médula espinal.

Experimentos similares en ratas, también han demostrado que la falta de sueño puede ser mortal. Por alguna razón, en humanos, el cerebro parece haber desarrollado trucos neurológicos similares a los de algunas aves y mamíferos acuáticos: la capacidad de cerrar partes del cerebro mientras se mantiene despierto.

Nuestra capacidad de caer en el microsueño cuando superamos nuestros límites, podría habernos ayudado a mantenernos vivos en el pasado, posiblemente en línea con otras adaptaciones que mejoran nuestra resistencia y nos permite permanecer en movimiento durante largos periodos de tiempo. En el mundo tan ocupado de hoy, podríamos estar aprovechando una ventaja de nuestra rutina de sueño flexible, pero esto tiene un costo muy elevado.

Karyn O’Keefe del Centro de Investigación Sleep / Wake de la Universidad de Massey en Nueva Zelanda dice que la falta de sueño aumenta drásticamente el riesgo de lesiones o accidentes al realizar tareas sensibles de seguridad.

Por ejemplo, se ha demostrado, que la falta de sueño aumenta sustancialmente nuestro riesgo de tener un accidente automovilístico. O’Keefe cita un estudio que indicó que tener entre cuatro y cinco horas de sueño hacía que tuviera cuatro veces más probabilidades de tener un accidente automovilístico, en comparación con aquellos que tenían alrededor de ocho horas de sueño sólido.

“A largo plazo, la falta de sueño ha demostrado tener problemas de salud física, como un mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular y accidente cerebrovascular, así como un mayor riesgo de padecer depresión y ansiedad”, dice O ‘Keefe.

Dado que la mayoría de nosotros no dormimos lo suficiente, este es un problema importante que podría empeorar en el futuro.

Recuerda que lo ideal es dormir 8 horas al día todos los días.

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