Como si soportar un piquete de mosquito no fuera suficiente, nuevas investigaciones indican que su saliva tiene un efecto significativo en nuestro sistema inmune. Un estudio llevado a cabo en ratones diseñados para tener células sanguíneas humanas, ha logrado medir los efectos de la saliva de mosquito sobre la respuesta inmune. Explicando cómo algunas enfermedades transmisibles se propagan tan fácilmente a través del cuerpo.

La noticia de que nuestro cuerpo reacciona a las picaduras de mosquitos no es nada nuevo. Solo se necesita experimentar una picadura de mosquito y observar el bulto rojo que produce para saber que las histaminas de nuestro sistema inmune se encuentran funcionando. Ha habido el cuestionamiento sobre si las tales influencias sobre nuestras células, que normalmente son protectoras, las puede volver en contra de nosotros, ayudándoles a llevar a más invasores dentro de nuestro cuerpo.

Para corroborar la idea, investigadores del Baylor College of Medicine, buscaron cambios en las respuestas inmunes hasta una semana después de que una muestra de ratones trasgénicos fuera picada por mosquitos.

Estudios previos habían producido resultados mixtos usando ratones genéticamente alterados para que solo tuvieran algunos tipos de células inmunitarias humanas, no todas las células que tenemos en nuestra propia sangre. La mayoría de estas investigaciones encontraron un tipo importante de respuesta inmune orientada a destruir virus y bacterias que invaden células, que podrían ser lo que es esperaría que hiciera nuestro cuerpo en respuesta a la saliva de los mosquitos.

Este nuevo experimento reemplazó las células madre sanguíneas habituales en ratones con una variedad que dio lugar a un conjunto completo de glóbulos blancos humanos, incluidos todos los tipos de células T que combaten las enfermedades.

Tan solo 6 horas después de una picadura, los ratones producían más células T citotóxicas que atacan a las células infectadas y menos células T reguladoras, cuyo trabajo principal es modular el sistema inmune.

Esto indicó que los investigadores encontraron el mismo cambio hacia una repuesta anti-virus que habían encontrado estudios previos. Un día después, las células T reguladoras en sangre volvieron a aumentar mientras que las otras células T disminuyeron, lo que indica que una respuesta inflamatoria contraria disminuyó la oleada inicial.

Sin embargo, 7 días después de la picadura del mosquito, las cosas se pusieron interesantes. El equipo notó que un tipo de célula T llamado “doble positivo” aparecía de nuevo a niveles elevados en sangre, piel y médula ósea.

Las células T reguladoras también fueron mucho más bajas, al igual que otras células blancas con una combinación de respuestas inmunes inhibidoras y activadoras implicadas. Pareciera que el sistema inmunitario ofrecía una mano amiga al enemigo.

Existen buenas razones para sospechar que la saliva del mosquito podría ayudar a algunos patógenos a infectar nuevos hospedadores y moverse a través de una población, pero la evidencia se ha limitado en gran parte a modelos de ratones.

Mapear los comportamientos de las células inmunes humanas, incluso si todavía están en ratones, es un paso más para comprender cómo los agentes infecciosos se aprovechan de vectores como los mosquitos.

Aproximadamente 750,000 personas mueren cada año a causa de enfermedades que se transmiten a través de la picadura de un mosquito, un problema que promete empeorar a medida que el cambio climático abre nuevos territorios para estas enfermedades.

La identificación de posibles puntos débiles en la cadena de infección podría indicar el camino hacia nuevas formas de prevención y tratamiento.

Si bien estamos muy lejos de erradicar las epidemias mediante el uso de mosquitos, se ha demostrado que una vacuna contra los componentes de la saliva de la mosca de arena es efectiva para reducir la propagación de ciertos parásitos en ratones.

Un análisis de señales químicas llamadas citocinas también presentó una historia compleja de actividad pro y antiinflamatoria a lo largo de la semana.

La saliva de mosquito está formada por cientos de proteínas diferentes, y muchas de ellas parecían estar manipulando el sistema inmunológico humano de los ratones de alguna manera que no tenía mucho sentido si simplemente era para combatir los patógenos esperados.

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