Un estudio reciente que investiga la base neurológica de la ansiedad en el cerebro ha identificado “células de ansiedad” ubicadas en el hipocampo, que no solo regulan el comportamiento ansioso, sino que pueden controlarse mediante un rayo de luz.

Los hallazgos hasta ahora demostrados en experimentos con ratones de laboratorio, ofrecen un rayo de esperanza para millones de personas en el mundo que experimentan trastornos de ansiedad.

Para averiguarlo, el equipo usó una técnica llamada imagen de calcio, insertando microscopios en miniatura en el cerebro de ratones de laboratorio para registrar la actividad de las células en el hipocampo a medida que los animales se abrían paso alrededor de sus jaulas.

El equipo construyó laberintos especiales donde algunos caminos llevaban a espacios abiertos y plataformas elevadas, ambientes que inducen ansiedad en ratones debido a la vulnerabilidad que les genera ante sus depredadores.

Los investigadores observaron que una parte del hipocampo llamada CA1 ventral (VCA1) era mas activa cuando los ratones se encontraban más ansiosos.

“Llamamos a estas células de ansiedad porque solo se activan cuando los animales están en lugares que les dan un miedo innato”, explica el investigador principal Rene Hen, de la Universidad de Columbia.

La salida de estas células se remonta al hipotálamo, una región del cerebro que, entre otras cosas, regula las hormonas que controlan las emociones. Debido a que este mismo proceso de regulación opera en las personas, no solo los ratones de laboratorio expuestos a laberintos que inducen ansiedad, los investigadores plantean la hipótesis de que las neuronas de ansiedad también podrían ser parte de la biología humana.

“Ahora que hemos encontrado estas células en el hipocampo, abre nuevas áreas para explorar ideas de tratamiento que no sabíamos que existían antes”, dice uno de los miembros del equipo, Jessica Jiménez, del Colegio de Médicos y Cirujanos Vagelos de la Universidad de Columbia.

Aún más emocionante es que ya hemos descubierto una forma de controlar estas células de ansiedad, al menos en ratones, en la medida en que realmente cambia el comportamiento observable de los animales.

Usando una técnica llamada optogenética para hacer brillar un rayo de luz sobre las células en la región vCA1, los investigadores lograron silenciar eficazmente las células de ansiedad y generar una actividad segura y libre de ansiedad en los ratones.

Este interruptor de control no solo funcionó de una manera. Al cambiar la configuración de la luz, los investigadores también pudieron mejorar la actividad de las células de ansiedad, haciendo que los animales temblaran incluso cuando estaban instalados de forma segura en un entorno cerrado y amurallado; no es que el equipo necesariamente piense que vCA1 es la única región cerebral involucrada aquí.

En cualquier caso, los próximos pasos serán averiguar si el mismo interruptor de control es lo que regula la ansiedad humana, y en función de lo que sabemos sobre las similitudes cerebrales con los ratones, parece probable que funcione.

Si eso sale bien, estos resultados podrían abrir una gran nueva pista de investigación sobre formas de tratar diversas condiciones de ansiedad.

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