Durante años, Kendra Jackson lidió con una nariz que no paraba de gotear. Esto le hacía perder el sueño todas las noches. Jackson dice que al principio pensó que se trataba de un resfriado, pero sus síntomas persistieron. Los médicos sugirieron que posiblemente eran alergias estacionales, colocándola entre los más de 50 millones de estadounidenses que padecen de esto cada año.

Para Jackson, fue preocupante ver como sus síntomas no se iban a medida que pasaron los años. A principios de este año, la mujer de 52 años de Omaha fue a ver un especialista dentro del sistema hospitalario de Medicina de Nebraska en donde fue diagnosticada con una fuga de líquido cefalorraquídeo, una condición en la que el líquido acuoso que rodea el cerebro, se derrama a través de un agujero o rasgadura en el cráneo y luego drena en los oídos o la nariz. Los especialistas descubrieron que Jackson estaba perdiendo aproximadamente 200 ml diarios por la nariz.

El mes pasado, realizaron un procedimiento quirúrgico, pasando por la cavidad nasal de Jackson para reparar ese pequeño orificio entre el cráneo y las fosas nasales, donde su líquido cerebral estaba goteando.

Nebraska Medicine dijo en una publicación de Facebook la semana pasada que:

“Doctor tras doctor le dijeron a Kendra que el líquido que salía de su nariz era por alergias, pero después de años de lidiar con este problema y los dolores de cabeza asociados con el problema, recurrió al equipo de otorrinolaringología de Nebraska Medicine. La Dra. Carla Schneider, descubrió que Kendra tenía una fuga de líquido cefalorraquídeo (LCR), ¡el fluido cerebroespinal de su cerebro se estaba escapando por su nariz! ”

Los expertos médicos dicen que las fugas de LCR pueden poner a los pacientes en mayor riesgo de infección y de complicaciones como la meningitis.

En algunos casos, las fugas ocurren como resultado de una lesión en la cabeza o la columna, o un tumor, o después de un procedimiento médico tal como una punción epidural o lumbar (o punción espinal); otras veces, ocurren sin una causa conocida, de acuerdo con Cedars-Sinai Medical Center.

Jackson había estado involucrada en un grave accidente automovilístico. Fue golpeada por atrás, lo que hizo que su cara chocara contra el tablero. Un par de años después del trauma, empezó con dolores de cabeza y secreción nasal, síntomas que empeoraron con el transcurso de los años.

Los especialistas de Nebraska Medicine, creen que la lesión de Jackson pudo haber sido el resultado de su accidente automovilístico.

Las fugas de LCR no son comunes. Aproximadamente 5 de cada 100,000 son diagnosticadas cada año. Estas se caracterizan cuando hay un drenaje claro de la nariz o en la parte posterior de la garganta que ocurre con cambios de tensión o posición y no mejoran con medicamentos dirigido.

Otros síntomas incluyen:

-Drenaje de la oreja

-Líquido que se derrama en el tracto sinusal y drena a través de la piel

-Problemas con la audición

-Problemas con el olfato

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