Todos crecemos con una singular manera de curar el hipo. Es casi una tradición familiar. Dentro de las curas más comunes se encuentra contener la respiración o beber un vaso de agua al revés desde el otro lado del vaso.

La técnica en mi familia era tomar agua mientras alguien jalaba mis orejas. La realidad es que aunque parecía un buen tratamiento para el hipo, hasta la fecha no existe un tratamiento único contra el hipo respaldado por la ciencia.

Si bien los científicos no conocen la verdadera causa o el mejor tratamiento para el hipo, sí saben lo que son y existen estrategias avaladas por médicos especialistas que te pueden ayudar a evitar el hipo y prevenirlo en primer lugar.

¿Cuál es la causa del hipo?

Un hipo es el sonido que hacemos cuando tratamos de inhalar, pero un espasmo involuntario del diafragma hace que las cuerdas vocales se cierren.  Cualquier cosa que extienda el diafragma o aumente la distensión del estómago, podría estimular un nervio que podría causar espasmos involuntarios.

Comportamientos como comer en exceso, comer demasiado rápido o beber de una manera que llena el estómago con aire (por ejemplo, el consumo de bebidas carbonatadas) puede provocar un hipo.  Los bebés tienden a alimentarse con más frecuencia que los adultos y tragan más aire cuando lo hacen, ya sea que coman de un biberón o del pecho, por lo que podría explicar por qué tienden a tener hipo con más frecuencia.

La información clave es que los hipos se derivan de una contracción involuntaria, un espasmo como los que tiene el músculo después de entrenar.

¿Cómo curar el hipo?

Aunque tener hipo es común, puede ser una condición limitante para algunas personas. Hay algunas cosas que hacen que las personas tengan hipo frecuentemente.

Si el problema es causado por el exceso de aire en el estómago, expandir el abdomen puede mover ese aire, permitiendo que algunos escapen. En algunos casos, masajear la base del cuello del estómago donde se encuentra el nervio frénico que estimula el diafragma puede ayudar a controlar el hipo.

A veces, estos métodos funcionan, pero muchas supuestas curas del hipo parecen funcionar ocasionalmente.

En casos raros, un caso de hipo puede persistir durante meses o incluso años. En esa situación, los médicos tienen que realizar una intervención más seria.

Si bien no hay medicamentos para el hipo, los efectos secundarios de algunos medicamentos pueden ayudar a controlarlo. Un ejemplo de estos medicamentos son los relajantes musculares o un medicamento que ayuda a mover los alimentos a través del estómago.

Inyectar un anestésico directamente en el nervio frénico podría proporcionar un alivio temporal, aunque probablemente solo por unas cuantas horas. En casos muy severos, las nuevas opciones de tratamiento podrían incluir implantes para estimular el nervio frénico.

Para aquellos pacientes con problemas de hipo crónico, utilizar terapias alternativas también puede ser beneficioso. Terapias como la meditación y la respiración guiada pueden ser de mucha ayuda.

Recuerda siempre consultar a tu médico antes de optar por una de estas terapias.

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