Siempre se ha visto al cáncer como algo sinónimo de crecimiento rápido e incontrolable. Esta visión podría ser incorrecta. La nueva evidencia sugiere que el cáncer alternativamente usa el “freno” y el “acelerador” para sobrevivir.

Si trazamos el crecimiento de un tumor de cáncer de próstata durante años, se obtiene un gráfico parecido a esto:

El gráfico muestra que las células de cáncer de próstata alternan periodos de crecimiento rápido con periodos de latencia. En el ejemplo anterior, el tumor crecerá hasta el punto en que comienza a producir síntomas y el paciente busca tratamiento. Este generalmente implica extirpar el tumor.

La cirugía a menudo es efectiva, pero para algunos pacientes, desafortunadamente el cáncer regresará.

En este punto, a menudo se trata con terapia hormonal y quimioterapia. Sin embargo, incluso estos tratamientos no significan el final del cáncer. Para algunos pacientes, el cáncer regresará después de un periodo de latencia.

Durante los periodos de latencia, que podrían durar varios años, el paciente a menudo no tendrá síntomas y el tumor será indetectable con las herramientas de diagnóstico habituales.

Hasta hace poco, sabíamos muy poco acerca de estos periodos. Sin embargo, la investigación sugiere que la latencia del cáncer es un momento crucial para la progresión del tumor.

Las células cancerosas se enfrentan a tres desafíos principales para su supervivencia y crecimiento, pero su primer reto es engañar al sistema inmune, que es capaz de eliminar la mayoría de los tumores. Segundo, necesitan sobrevivir a las terapias contra el cáncer y tercero, necesitan invadir los órganos distantes y generar metástasis.

El periodo de latencia es esencial para enfrentar todos estos desafíos. Durante este periodo, las células cancerosas remodelan su composición genética y se preparan para la próxima etapa de progresión.

Sin latencia, las células cancerosas no podrían sobrevivir a un nuevo entorno y resistir los ataques del sistema inmune. Por lo tanto, es importante aprender a detectar las células cancerosas inactivas y aprender a destruirlas. Sin embargo, detectar células inactivas no es tan fácil. Los tumores inactivos por lo general son pequeños y no producen síntomas por lo que los pacientes rara vez saben que tienen cáncer.

Además, las células cancerosas inactivas a menudo están en modo de metabolismo lento, de modo que incluso algunas técnicas de diagnóstico avanzadas no son capaces de detectar el cáncer.

Entonces ¿qué se puede hacer para detectar estas células inactivas? Afortunadamente, nuevos estudios brindan pistas sobre las características de las células cancerosas latentes. Por ejemplo, una investigación hecha en colaboración con la Agencia BC Cáncer en Canadá, analizó el ARN producido por células cancerosas latentes y en proliferación.

El ARN, es una molécula muy importante ya que transporta la información genética desde el ADN hasta las proteínas.

Se ha demostrado que algunos ARN pequeños, se expresan específicamente en células cancerosas latentes. Dado que estos ARN se pueden medir en muestras de orina y sangre es necesario desarrollar herramientas de diagnóstico para detectar estas moléculas.

Si tenemos éxito, podremos desarrollar kits de diagnóstico de sangre u orina que ayudara a identificar tumores latentes antes de que sean demasiado grandes para tratarlos de manera efectiva.

Una vez que las células cancerosas inactivas han sido identificadas, deben ser eliminadas. Desafortunadamente, dado que estas células cancerosas son metabólicamente inactivas, es menor probable que sean debilitadas por la quimioterapia convencional, por lo que es difícil enfocarse en ellas. Afortunadamente, no es imposible.

Una serie de nuevos estudios muestra que las células inactivas tienen puntos débiles. Por ejemplo, los experimentos han demostrado que algunos medicamentos antiinflamatorios no esteroideos pueden detener el despertar de las células cancerosas que generan metástasis.

Si estos resultados son confirmados por ensayos clínicos, pronto podremos ofrecer a los pacientes tratamientos que se dirijan específicamente a las células cancerosas latentes.

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