Una clase de medicamento utilizado para tratar problemas como la depresión, la incontinencia y los trastornos gastrointestinales se ha asociado con un mayor riesgo de tener demencia hasta veinte años después.  En lo que se considera, el estudio más grande hasta la fecha sobre el supuesto vínculo, los investigadores están alentando a los médicos a considerar seriamente sus decisiones cuando se trata de opciones de tratamiento.

Los registros médicos de más de 300,000 personas mayores de 65 años, fueron recopilados por un equipo internacional de investigadores. Esta muestra incluye cerca de 50,000 pacientes diagnosticados con demencia.

Se encontraron más de 27 millones de recetas para algún tipo de medicamento anticolinérgico entre los registros.

Al analizar las cifras, los investigadores encontraron que la proporción estaba sesgada hacia aquellos con demencia, con un 35% de aquellos con la condición de haber prescrito al menos un anticolinérgico de 15 a 20 años atrás. A medida que aumentaron las dosis de algunos de los medicamentos anticolinérgicos, también lo hicieron los riesgos. En comparación, solo el 30% de los que no tenían demencia, tenían una receta. Los números pueden parecer cercanos, pero la diferencia es lo suficientemente significativa para preocuparse.

“Los anticolinérgicos, medicamentos que bloquean la acetilcolina, un neurotransmisor del sistema nervioso, han sido implicados previamente como una posible causa de deterioro cognitivo”, dice el farmacólogo Noll L. Campbell de la Universidad de Purdue en los Estados Unidos.

El neurotransmisor, desempeña un papel clave en las comunicaciones neuromusculares del cuerpo, por lo que es un objetivo de elección para una variedad de enfermedades que afectan todo, desde el control de la vejiga hasta las habilidades motoras finas. Sus diversas responsabilidades incluyen otras funciones en el cerebro que afectan la memoria, la motivación y el enfoque.

Tener tanto trabajo que hacer, significa que un medicamento que interfiere beneficiosamente con una de las tareas del neurotransmisor, tendrá sin duda, algún efecto no deseado en otros lugares.

Los médicos consideran los pros y contras, contando con datos sólidos como estos para ayudarles a tomar decisiones.

“Los médicos deberían revisar todos los medicamentos anticolinérgicos -incluidos los de venta libre- que toman pacientes de todas las edades y determinar formas seguras de quitarle medicamentos anticolinérgicos a las personas con el interés de preservar la salud del cerebro”, aconseja el científico médico Malaz Boustani de la Universidad de Indiana.

Si bien estar informado sobre la investigación es algo positivo que puede desencadenar conversaciones importantes entre los pacientes y el médico, es importante considerar las pruebas en contexto.

“Se necesita más investigación para comprender las posibles razones de este vínculo”, dice el psiquiatra clínico Chris Fox de la Universidad de East Anglia “Mientras tanto, recomiendo encarecidamente a los pacientes con inquietudes que continúen tomando sus medicamentos hasta que hayan consultado a su médico o farmacéutico”.

La demencia es una preocupación creciente en nuestra sociedad que envejece, con diagnósticos que serán más del doble en países como Estados Unidos para el año 2050. La demencia, en sus formas más suaves, roba la memoria a los individuos. En el peor de los casos, contribuye a una muerte temprana.

Mientras se avanza en la forma de limitar los riesgos, diagnosticarlo más temprano e incluso limitar su impacto, aún hay mucho que aprender acerca de cómo las funciones cognitivas del cerebro disminuyen con la edad.

Todavía no podemos regresar el reloj una o dos décadas para aquellos que actualmente tienen demencia, pero con evidencia como esta, es posible encontrar el equilibrio correcto en los tratamientos para limitar los riesgos para los demás.

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