Es común que las mujeres embarazadas sufran de depresión durante y después del embarazo, sin embargo, una nueva investigación ha descubierto que el tipo de antidepresivo más común, es capaz de alterar la estructura del cerebro del feto en desarrollo si la madre lo toma durante el embarazo.

Los recién nacidos expuestos a los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) tenían un mayor volumen de materia gris y conectividad estructural de la materia blanca en la amígdala y la ínsula, en comparación con los lactantes sin dicha exposición. Estas son regiones del cerebro asociadas con el procesamiento emocional.

El resultado de esta investigación es preocupante. Las mujeres experimentan depresión durante el embarazo y es ahí donde los medicamentos ISRS, ayudan a regular la reabsorción de serotonina. El consumo de antidepresivos durante el embarazo puede parecer indispensable, sin embargo, la investigación sobre el efecto de los fármacos ISRS, ha dado resultados contradictorios y no concluyentes.

Ahora los científicos han comenzado a construir una imagen que muestre los efectos a corto y largo plazo.

“Nuestros estudios con ratones, que datan de 2004, muestran que inhibir la absorción de serotonina, que es lo que hacen los ISRS, durante el embarazo tiene efectos profundos en el circuito cerebral del feto”, dice el psicólogo y autor principal del estudio Jay Gingrich. “Pero no vemos cambios de comportamiento en estos ratones de inmediato. En ratones, parece que los ISRS preparan el escenario para una mayor ansiedad y comportamientos depresivos que surgen más adelante en la adolescencia”.

Aunque los estudios que utilizan modelos animales no siempre se pueden replicar en humanos, hay evidencia que sugiere que los ISRS tienen efectos a largo plazo en el desarrollo humano cuando el feto está expuesto en el útero.

Un estudio de 2016, en el que Gingrich también participó, analizó los registros de salud de más de 15,000 personas en Finlandia y descubrió que los adolescentes finlandeses tenían de tres a cuatro veces más probabilidades de desarrollar depresión en la adolescencia temprana si habían estado expuestos a los ISRS en el útero.

En el nuevo estudio, los investigadores trataron de descubrir qué estaba sucediendo en los cerebros de los bebés cuyas madres habían tomado antidepresivos ISRS. En el estudio, incluyeron a 98 bebés recién nacidos, 16 mamás habían sido tratadas por depresión con ISRS durante el embarazo, 21 madres tenían depresión no tratada y 61 madres restantes no tenían antecedentes de depresión y no usaban ISRS.

Todos los bebés estaban físicamente saludables, la diferencia solamente fue visible cuando sus cerebros fueron escaneados por resonancia magnética. El grupo de bebés expuestos a ISRS, mostró un aumento significativo en el volumen de materia gris y conectividad de materia blanca en la amígdala derecha y la ínsula derecha en comparación con el grupo con depresión no tratada y con el grupo de control saludable. Esto sugiere que la exposición a ISRS tiene un efecto sobre la sensibilidad del cerebro a la serotonina.

Sin embargo, no está todavía del todo claro qué significan estos resultados. Aunque un mayor volumen de materia gris en la amígdala y la ínsula se ha relacionado con la ansiedad, un volumen menor se ha relacionado con la depresión y la ansiedad también.

Es muy posible que tanto el aumento como la reducción del volumen de materia gris puedan tener un efecto en la salud mental. De acuerdo a los investigadores, aún se necesita mayor investigación.

Mientras tanto, los autores de este estudio recomiendan que las mujeres embarazadas dejen de consumir ISRS.  Creen que es mejor utilizar otro tipo de terapia para las madres con depresión durante el embarazo.

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