Un tipo de célula madre recién descubierta, podría ayudar al cerebro a repararse de lesiones e incluso enfermedades debilitantes como el Alzheimer. Esta célula es llamada “célula madre quiescente G2”, es una de varias células madre inactivas en el cerebro.

Esta célula madre, ha mostrado mayor potencial de regeneración de otras hasta el momento. Al igual que otras células madre, es capaz de producir células de todos los tipos en demanda.

Si se encuentra la manera de poder habilitar y aprovechar de estas células madre, podrían utilizarse en lugar de procedimientos quirúrgicos invasivos de acuerdo con dos investigadores de la Universidad de Cambridge en el Reino Unido.

De acuerdo al biólogo molecular, Andrea Brand, el cerebro no es bueno reparándose a sí mismo, pero estas células madre recientemente descubiertas pueden ser capaces de mejorar su capacidad.

El desafío ahora está en desarrollar nuevos tratamientos que sean capaces de activar estas células inactivas antes de que produzcan nuevas células. En este momento, todavía no se tiene claro el mecanismo por medio del cual se puede hacer esto.

La buena noticia es que el nuevo estudio descubrió que las células madre quiescentes G2, pueden activarse relativamente rápido para producir neuronas y glía, los tipos de célula clave para el funcionamiento cerebral.

Sin embargo, los signos son buenos: el nuevo estudio descubrió que las células madre quiescentes G2 pueden despertarse relativamente rápido para comenzar a producir neuronas y glía, los tipos de células clave en el cerebro.

Este estudio se basó en la Drosophila o mosca de la fruta pequeña, la cual comparte muchas similitudes de ADN con los humanos. La mosca de fruta comparte el 60% de sus genes asociados a enfermedades con humanos.

En la investigación, también se encontró un gen conocido como “tribbles”, que es capaz de controlar las células G2 en las moscas de la fruta. Los científicos consideran que este es un proceso que se podría replicar en el cerebro humano. El siguiente paso es identificar moléculas potenciales que bloquean este gen y activan las células madre en el humano.

Si bien, los tratamientos reales todavía están lejos de descubrirse, encontrar un agente natural que trabaje para sanar el daño cerebral parece prometedor.

Enfermedades como el Parkinson son difíciles de recuperar una vez que han iniciado. Todavía hay mucho que no se sabe sobre el cerebro y su funcionamiento interno, desde la forma en que produce células hasta la forma en que las enfermedades del cerebro se desarrollan. La buena noticia es que investigaciones como esta dan esperanza y van en progreso a través del tiempo.

Además, esta investigación, no se limita solo al cerebro. Los investigadores creen que el mismo tipo de célula madre podría eventualmente encontrarse en otros órganos. Con una buena señalización química, los beneficios para la salud serían innumerables.

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