Dos décadas después de que el estudio que relacionaba falsamente el autismo y las vacunas se retractara formalmente, el legado del movimiento “anti-vacuna” sigue empeorando.

Un estudio ha encontrado que los padres de niños autistas son reacios a vacunas a sus hijos y es muy probable que la información errónea anteriormente publicada, sea la culpable. La nueva investigación reveló que los niños con autismo y sus hermanos, tienen menor probabilidades de recibir todas las vacunas. Esto pone a estos niños en un riesgo innecesario de contraer enfermedades perfectamente evitables.

Cuando los investigadores examinaron los datos de salud de casi 600,000 niños de entre 8 y 23 años, encontraron que solo el 81.6 % de los niños con autismo, recibieron todas las vacunas recomendadas para niños de entre 4 y 6 años. En comparación, la tasa de vacunación de niños sin autismo se ubica alrededor del 94.1%, un 12.5% más alto. Estos hallazgos sugieren que los niños con autismo y sus hermanos menores, pueden estar en mayor riesgo de enfermedades prevenibles con vacunas.

En general, el estudio encontró que los niños con autismo son menos propensos a vacunarse contra difteria, tétanos y tos ferina (89.1 % contra 96.6%), polio (87.5% contra 95.9%), sarampión, paperas y rubéola (84% contra 95.9%)

A pesar de que múltiples estudios no han encontrado ninguna relación entre la vacunación y el autismo, muchos padres siguen preocupados por los rumores no confirmados sobre la seguridad de las vacunas. El miedo es tan grande que los padres de los niños con autismo, tampoco vacunan a sus otros hijos.

El estudio encontró que las tasas de vacunación para los hermanos menores de los niños con autismo, también eran terriblemente bajas. Los hermanos menores de los niños con autismo son vacunados 6.8% menos que el promedio.

Si bien los investigadores no pudieron decir con certeza si la renuencia de la vacuna fue el único factor que contribuyó a estas bajas tasas de vacunación, los investigadores creen que juega un papel crucial.

La hipótesis está respaldad por investigaciones previas que encontraron que una gran proporción de padres de niños con autismo, consideran que las vacunas contribuyeron al autismo de su hijo. A menos que se investigue y desarrolle una nueva estrategia para abordar la vacunación, los niños con autismo y sus hermanos seguirán teniendo riesgos a su salud.

Fuente