Un estudio reciente, encontró evidencia de que la condición reproductiva común, el síndrome de ovario poliquístico, podría comenzar en el cerebro y no en los ovarios como anteriormente se creía.

Si se comprueban los resultados de esta investigación, se podría encontrar una nueva manera de tratar esta condición que afecta a 1 de cada 10 mujeres en el mundo.

Los pacientes que padecen el síndrome de ovario poliquístico (PCOS) o conoce a alguien con esta enfermedad, sabe lo frustrante que puede llegar a ser debido a la variedad de síntomas que puede causar; desde el aumento de peso, quistes ováricos grandes, dificultad para ovular, acné, vello facial, depresión y periodos agónicos y pesados. Desafortunadamente esta enfermedad puede tomar años en ser diagnosticada y hay pocas opciones de tratamiento.

La mayoría de las mujeres con este síndrome, simplemente toman pastillas anticonceptivas u otros medicamentos hormonales para controlar los síntomas de manera individual. Hasta la fecha no hay una cura definitiva.

A largo plazo, el SOP puede provocar trastornos metabólicos como la diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y disfunción hormonal, incluida la infertilidad. De hecho, el SOP es la causa de más del 75% de los casos de infertilidad. A pesar de ser un problema tan común, los investigadores aún no entienden de dónde surge el problema y cómo podemos tratarlo de la mejor manera.

La investigación liderada por la Universidad de Nueva Gales del Sur en Australia mostró que los ratones sin receptores de andrógenos (un grupo de hormonas esteroides comúnmente asociadas con los hombres, como la testosterona) en sus cerebros no pueden desarrollar PCOS. Pero si se eliminan los receptores de andrógenos en los ovarios, la condición aún puede surgir.

Viendo que los sistemas reproductivos de ratones y humanos comparten muchas similitudes, es una evidencia convincente de que los doctores y los científicos podrían haberse centrado en la pieza incorrecta del rompecabezas todo el tiempo.

“Por primera vez tenemos una nueva dirección de donde deberíamos tratar de desarrollar tratamientos que traten la causa del PCOS, el exceso de andrógenos en el ovario, pero también en el cerebro”, dijo la investigadora principal Kirsty Walters.

Antes de esto, los investigadores sabían que un aumento en los andrógenos, conocido como hiperandrogenismo, estaba relacionado con la aparición del PCOS, pero no sabían exactamente cómo y dónde actúan estos andrógenos en el cuerpo.

“El hiperandrogenismo es la característica de PCOS más consistente, sin embargo, no está claro si el exceso de andrógenos, que es tratable, es una causa o una consecuencia de PCOS”, escribieron los investigadores en su artículo.

Para tener una mejor idea, los investigadores tomaron cuatro grupos de ratones: un grupo de control de ratones normales, un grupo de ratones diseñados genéticamente para no tener receptores de andrógenos (AR) en ninguna parte del cuerpo, un grupo que había sido diseñado para no tener AR solamente en sus cerebros y un grupo final que solo tenía AR faltantes en sus ovarios.

El equipo usó una dosis alta de andrógeno para intentar desencadenar SOP en los cuatro grupos de ratones

Mientras que el grupo de control desarrolló SOP como esperaban, los ratones que carecían por completo de AR, o los que no tenían receptores en sus cerebros, no adquirieron la condición.

Curiosamente, los ratones que solo carecían de AR en sus ovarios si desarrollaron el síndrome, aunque a un ritmo menor que el grupo de control. Eso significaba que los andrógenos que actúan en los ovarios de los ratones no podían haber sido la única causa del SOP.

El resultado sugiere dos cosas importantes: los investigadores tenían razón sobre el hecho de que un exceso de andrógenos desencadena la enfermedad y que la acción de los andrógenos en el cerebro es muy importante para el desarrollo del síndrome de ovarios poliquísticos.

Esto significa que, si podemos encontrar una nueva forma de detener andrógenos en exceso en el cerebro, esta podría ser una nueva forma de tratamiento.

Se debe de tomar en consideración que este estudio solo se analizó en ratones y que los resultados aún deben ser replicados en humanos antes de tener conclusiones.

El estudio brindó a los investigadores un nuevo objetivo para estudiar. Es de esperarse que inspire nuevos estudios que eventualmente producirán tratamientos más efectivos para las personas con esta afección.

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