En 2016, un hombre estadounidense de 25 años, recibió un trasplante de corazón, pero antes a esta operación logró sobrevivir más de un año sin un corazón humano dentro de su cuerpo. Stan Larkin llevaba un “corazón artificial” en una mochila las 24 horas del día, los 7 días de la semana durante 555 días. El “corazón artificial” bombeaba sangre alrededor de su cuerpo y lo mantuvo con vida. El éxito del procedimiento sugiere que el dispositivo podría usarse para sustentar a otros pacientes con insuficiencia cardíaca total mientras esperan a un donante.

En 2014, Stan se convirtió en el primer paciente en Michigan en ser dado de alta con el dispositivo cardíaco artificial, que se conoce como “Syncardia”. Él y su hermano Dominique habían sido diagnosticados como adolescentes con miocardiopatía familiar. La miocardiopatía familiar es una condición genética del corazón que puede causar insuficiencia cardíaca sin previo aviso, es una de las principales causas de muerte en los atletas.

Después de años en la lista de espera de los donantes de corazón, a Stan y finalmente a su hermano menor, Dominique, les extrajeron el corazón y se les equipó con el dispositivo Syncardia.

Mientras que otros dispositivos como los desfibriladores implantables pueden ayudar con a insuficiencia cardíaca parcial, Syncardia se usa solo cuando fallan ambos lados del corazón.

Dominique solo necesitó usar la tecnología por unas semanas antes de recibir el trasplante del corazón. Stan tuvo que esperar más de un año.

El dispositivo portátil viene en forma de una mochila de 6 kg que está conectada al sistema vascular del paciente para mantener la sangre oxigenada bombeando alrededor del cuerpo. No es lo más versátil tenerlo 24 horas los 7 días a la semana. Stan informó que no podía abrazar a sus hijas ni dar paseos a cuesta, pero logró continuar jugando baloncesto. Esto último sorprendió mucho a los médicos.

Stan recibió su corazón el 9 de mayo de 2016, y se recuperó por completo del procedimiento. Compartió su historia, que llamó una “montaña rusa emocional”, con la prensa para crear conciencia sobre los 5.7 millones de estadounidenses que viven con insuficiencia cardíaca y la necesidad de donantes de corazón.

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