El parto inevitablemente produce cambios significativos en la mente y el cuerpo de una mujer. Sin embargo, las consecuencias definitivas de la maternidad son mayores a lo que pensábamos.

Un nuevo análisis de ADN recogido de casi 2000 mujeres en edad reproductiva en los Estados Unidos reveló que aquellas mujeres que habían dado a luz tenían evidencia de marcadores genéticos alterados que sugerían haber experimentado envejecimiento celular significativamente acelerado.

“Nos sorprendió encontrar un resultado tan significativo”, dijo la epidemióloga Anna Pollack de la Universidad George Mason. “El envejecimiento celular acelerado es equivalente a aproximadamente 11 “.

Pollack y su equipo analizaron los datos de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHANES), un amplio estudio transversal que traza el bienestar de las personas en los Estados Unidos a lo largo del tiempo. Cuando examinaron los datos del período 1999-2002, años en que la encuesta incluyó mediciones de un marcador genético llamado telómeros, notaron algo inusual.

Los telómeros son regiones moleculares que actúan como tapones en los extremos de nuestros cromosomas, lo que ayuda a proteger la información genética en nuestras células del deterioro en el tiempo y, hipotéticamente, de la exposición a cosas que son dañinas para nuestra salud.

En esa línea, la longitud de los telómeros se toma como un indicador de la edad que tenemos a nivel celular, y se considera que los telómeros más largos son mejores, ya que los telómeros más cortos se han asociado con resultados como cáncer, enfermedad cardíaca y deterioro cognitivo.

Hay algo más que agregar a la lista: el parto.

En el estudio, el equipo descubrió que una vez que se ajustaban por edad, etnia, educación, tabaquismo, etc., las mujeres que habían dado a luz a al menos un hijo tenían telómeros que eran 4.2 por ciento más cortas en promedio que las de mujeres que no tuvieron hijos.

Este promedio significó una diferencia ajustada de 116 pares de bases menos en las mujeres que dieron a luz, lo que los investigadores explican es equivalente a alrededor de 11 años de envejecimiento celular acelerado.

Lo que es sorprendente es que este acortamiento de los telómeros asociado con el parto es incluso mayor de lo que se observó anteriormente en la investigación que examina la asociación observada con el tabaquismo (un costo de 4,6 años de envejecimiento celular) y la obesidad (8,8 años).

Además, en el estudio, el acortamiento de los telómeros parecía variar dependiendo de cuántos niños habían dado a luz. “Encontramos que las mujeres que tenían cinco o más hijos tenían incluso telómeros más cortos en comparación con las que no tenían ninguno, y relativamente más cortas que las que tenían uno, dos, tres o incluso cuatro”, dijo Pollack.

Vale la pena tener en cuenta que debido a la naturaleza del estudio, no se puede concluir que es un efecto de causalidad, si no de correlación. Al menos un estudio ha dado resultados contradictorios. Un estudio en 2016 en las comunidades Mayas Kaqchikel de la zona rural de Guatemala encontró que las mujeres en la comunidad con más hijos sobrevivientes, tenían telómeros más largos, lo que sugiere que tener hijos las protegía del envejecimiento celular.

Otros estudios previos también han cuantificado el tamaño de la reducción del par de bases de los telómeros con términos más avanzados de envejecimiento celular, lo que de acuerdo a algunos investigadores podría significar que el parto solo está asociado con aproximadamente 4.5 años de envejecimiento avanzado.

Al menos un investigador, no involucrado en ninguno de estos estudios, ha sugerido que el efecto biológico podría ser de tan solo tres años de envejecimiento.

Respecto a otros factores involucrados en el acortamiento de los telómeros, los investigadores especulan que el estrés involucrado en el cuidado de los niños podría ser un factor importante. Es por esto que se previene usar los resultados de esta investigación con cautela.

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