Siempre hay una nueva dieta de moda; la dieta de la toronja, la dieta Atkins, Paleo, Whole 30, solo por mencionar algunas. Recientemente se ha puesto de moda una nueva dieta, las dietas basadas en el ADN.

Empresas como DNAFit y Helix, sugieren que los consumidores que paguen alrededor de $100 USD y proporcionen un simple hisopado de la mejilla, reciben a cambio un análisis genómico que mostrará el tipo de dieta que deben mantener para tener buena salud.

Estas compañías afirman (bajo cierto sustento científico) que el código genómico de los individuos contiene información sobre la propensión de una persona a ciertas enfermedades y que mediante la dieta es posible revertirlas. Sin embargo, un nuevo estudio revela que este sistema se puede tratar solamente de otra moda pasajera.

En un estudio publicado recientemente en el Journal of the American Medical Association, los investigadores colocaron a 609 adultos con sobrepeso en una de dos dietas: una baja en grasas y otra baja en carbohidratos.

Ambos grupos implementaron con éxito sus nuevos hábitos alimenticios y ambos perdieron peso a lo largo de un año.

Por medio de las pruebas de ADN y evaluando una serie de otros factores biológicos, los investigadores plantearon la hipótesis de si una dieta baja en carbohidratos o baja en grasas debería funcionar para cada persona.

Las personas de ambos grupos, bajaron de peso en el transcurso de un año: un promedio de 5.3 kg para el grupo que siguió la dieta bajo en grasas y 6.0 kg para el grupo que siguió la dieta baja en carbohidratos.  La diferencia entre cuánto peso perdió la gente en promedio fue tan pequeña que los investigadores no la consideran estadísticamente significativa. Al comparar el análisis genético de los participantes entre los grupos, no encontraron ninguna correlación. Es decir, los participantes en el estudio respondían de la misma manera al régimen de pérdida de peso, sin importar lo que su genética pudiera indicar.

Algún día, todo esto podría cambiar. El ADN si tiene el potencial de ayudarnos a descubrir lo que es mejor para nuestra salud. El análisis de ADN produce casi los mismos resultados cada vez, pero es la interpretación la que varía porque los resultados son probabilísticos. Una cierta variante genética podría significar que es más probable que alguien muestre un rasgo en particular, pero se complica cuando se comienzan a tener en cuenta otras variantes genéticas que pueden “apagar” o “encender” a otros.

Cuando se toma en consideración el efecto del medio ambiente sobre los genes, la imagen comienza a complicarse mucho más. Todo es cuestión de sacar conclusiones con los datos disponibles.

Por ahora, los científicos no han podido desenredar todos esos factores. Eso probablemente cambiará a medida que tengan una mejor idea del funcionamiento interno del genoma.

Es verdad que algún día estas dietas serán más predictivas e individualizadas que en la actualidad. Sin embargo, por ahora, estas dietas siguen siendo inútiles.

La dieta que nunca pasará de moda y siempre será buena para nuestra salud es comer muchas frutas y verduras.

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