Los científicos han estado rejuveneciendo ratones viejos con infusiones no solo de sangre de ratones más jóvenes, sino incluso de sangre de seres humanos adolescentes. Finalmente se tienen las primeras pistas sobre por qué funciona esta extraña técnica.

Los investigadores han descubierto una enzima que ayuda a rescatar a los cerebros que envejecen del deterioro cognitivo. Hasta ahora, solo se ha demostrado en ratones, pero si se encuentran los mismos mecanismos en humanos, podría conducir a una nueva clase de terapias antienvejecimiento.

Hace cuatro años, un equipo de investigadores dirigido por el neurobiólogo Saul Villeda de la Universidad de California, San Francisco, descubrió que administrar a ratones más viejos infusiones de sangre de ratones más jóvenes mejoraba su memoria y aprendizaje al mejorar las conexiones en el hipocampo.

Por la misma razón, también encontraron que administrarles a los ratones más jóvenes “sangre vieja” llevó a un aumento en el envejecimiento cognitivo.

Desde entonces, el laboratorio de Villeda ha estado buscando el secreto de la fuente de juventud “vampírica” y ahora parece que lo han encontrado.

El equipo utilizó una técnica llamada parabiosis, que implicaba conectar quirúrgicamente los sistemas circulatorios de un par de ratones de dos edades relativamente diferentes.

Después, los investigadores analizaron los cerebros de los ratones para medir los niveles de una enzima que se cree está involucrada en algunas enfermedades relacionadas con la edad.

“Hice el experimento una y otra vez para asegurarme que era correcto. Quedó claro al final que algún factor circulante en la sangre puede cambiar el nivel de Tet2 en el cerebro” explica Geraldine Gontier de UCSF.

Se sabe que esta enzima desempeña un papel en la actividad de regulación epigenética en una serie de genes. A medida que envejecemos, las mutaciones en el gen de esta enzima se acumulan, lo que lleva a un mayor riesgo de cáncer, accidente cerebrovascular y enfermedad cardiovascular.

Algunos de los genes que se “etiquetan” se entiende que son responsables de la regeneración de las células del cerebro. El hecho de que se vuelva menos eficiente a medida que envejecemos puede ser una gran ayuda para explicar nuestro deterioro cognitivo en nuestros últimos años.

Encontrar niveles elevados de Tet2 activo en el hipocampo de ratones más viejos fue una señal de alarma que justificó una investigación más exhaustiva, por lo que los investigadores realizaron un segundo experimento utilizando secuencias cortas de ARN para bloquear la actividad de Tet2 en ratones jóvenes de 3 meses.

Efectivamente, todos los ratones más jóvenes tuvieron como resultado un número reducido de nuevas neuronas en su hipocampo. También tuvieron un peor desempeño en las pruebas de aprendizaje y memoria.

En un último experimento, el equipo diseñó virus que forzaron a las células del hipocampo a bombear Tet2 en ratones adultos, todos con una edad aproximada de 6 meses.

Una vez más, se descubrió que los niveles más altos de enzimas aumentan el marcado epigenético y se implementaron en la producción de nuevas células cerebrales.

Si bien el rejuvenecimiento no necesariamente los ayudó en todas sus pruebas de memoria, hubo mejoras moderadas.

No es que los humanos de 30 años estén listos para la jubilación, por lo que cualquier tipo de mejora es una sorpresa, especialmente dado que todo se reduce a una sola enzima.

Tan emocionante como la idea es, tenemos que recordar que hasta ahora solo se ha demostrado en ratones. Hay buenas razones para sospechar que estos procesos ocurren en humanos, pero se requieren más estudios.

Venir con una forma simple de retrasar el deterioro cognitivo sería un impulso para agregar años de calidad a nuestras vidas, por lo que vale la pena mirar este tipo de investigación, especialmente si eso significa evitar las transfusiones de sangre adolescente.

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