Cada año, aumenta el número de personas en contra de las vacunas. A continuación, te compartimos una serie de argumentos anti vacunación y cómo responder a ellos de la mejor manera.

  1. “Las vacunas contienen químicos peligrosos como MSG, anticongelante, fenol, formaldehido, aluminio y plomo.”

Si bien es cierto que muchas vacunas contienen sustancias químicas como mercurio, aluminio y formaldehído, las concentraciones son tan pequeñas que las sustancias no se consideran tóxicas. La dosis hace que el veneno y las dosis de los productos químicos en las vacunas sean insignificantes. Por ejemplo, las vacunas contienen pequeñas cantidades de aluminio para ayudar a que las inyecciones sean más efectivas. En total, el aluminio presente es de aproximadamente 0.125 mg por dosis, que es mucho menos que el promedio de 30 a 50 mg que el humano promedio consume todos los días.

A pesar de que el mercurio utilizado en las vacunas, es insignificante, se eliminó de casi todas las vacunas infantiles en 2001 después de la indignación pública.

  1. “Las vacunas no permiten que el sistema inmune de los niños se desarrolle naturalmente”

Lejos de debilitar el sistema inmunológico, las vacunas en realidad fortalecen el sistema inmune. Las vacunas introducen una forma debilitada de virus en el cuerpo para que el sistema inmunológico aprenda a identificar y defenderse contra futuras infecciones.

En personas jóvenes y mayores, fortalecer el sistema inmune con una vacuna es muy importante para su salud. Por ejemplo, los niños deben recibir vacunas para infecciones peligrosas a una edad temprana, porque es cuando sus sistemas inmunes son más susceptibles.

  1. “Las vacunas generan alergias”

En 1997, la gente comenzó a preguntarse si las vacunas pueden generar alergias, sin embargo, una investigación sólida muestra que las vacunas tienen exactamente el efecto opuesto, te protegen de las alergias.

  1. “Estas enfermedades ni siquiera son tan peligrosas. Si tienes sarampión ¿qué es lo peor que te puede pasar?”

Las vacunas han sido tan eficaces que han evitado la muerte de millones de personas y han evitado que muchas otras sufran discapacidades físicas permanentes.

Por ejemplo, en la década de 1960, la viruela fue responsable de millones de muertes, pero dos décadas después fue completamente erradicada debido a una agresiva campaña de vacunación.

  1. “Las vacunas pueden darte autismo”

En la década de 1990, se publicó un documento que encontró un vínculo entre el autismo y la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR). Posteriormente se demostró que el estudio era fraudulento mediante múltiples estudios exhaustivos y a largo plazo.

Además 10 de los 13 autores del artículo original han refutado y retirado sus declaraciones originales.

  1. “Las personas deberían tener la opción de vacunarse porque la elección de salud solo afecta a la persona que no se vacuna directamente”

Las vacunas no solo protegen, si no también ayudan a otras personas a mantenerse saludables, especialmente a las personas mayores, jóvenes y niños y las personas que no pueden vacunarse, por ejemplo, las personas que se someten a quimioterapia.

  1. “La vacunación es una conspiración de la gran industria farmacéutica que busca secretamente matarnos”

Por supuesto que las compañías farmacéuticas obtienen dinero de las vacunas, pero esto no significa que recibirlas sea malo para la salud. En Estados Unidos, entre 1994 y 2013, las vacunas generaron un ahorro neto de $295 mil millones en costos directos y $1.3 millones en costos sociales.

Es verdad que algunos tratamientos farmacéuticos han tenido que ser retirados del mercado debido a los efectos secundarios imprevistos, sin embargo, las vacunas son una de las sustancias más reguladas que podemos introducir a nuestros cuerpos. En los Estados Unidos, la aprobación de una sola vacuna por las entidades regulatorias en salud puede demorar entre 10 y 25 años, e incluso que se lanza al mercado, las vacunas son vigiladas cuidadosamente.

De hecho, las posibilidades de tener una reacción a la vacuna MMR son de una en un millón, lo que es diez veces menos probable que ser asesinado por un rayo.

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