La obesidad se describe como una epidemia debido al aumento que ha habido en las cifras en los últimos años. Sin embargo, la obesidad podría tener más en común con las enfermedades infecciosas de lo que habíamos pensado.

Una nueva investigación ha recabado evidencia sobre la relación que existe entre estar en una red social y el aumento en el índice de masa corporal (IMC). Al parecer estamos optando comportamientos que nos hacen engordar.

Un estudio realizado por un par de economistas de Estados Unidos, sobre familias que viven en bases militares, ha descubierto que la exposición a comunidades con mayores tasas de obesidad se asocia a un aumento en el IMC tanto en padres como en hijos.

Durante la última década, ha aumentado el interés por comprender la forma en que las conductas relacionadas con la salud se propagan a través de las redes sociales.

Fumar es uno de los ejemplos más obvios, pero los estudios recientes también buscan explorar si estamos influidos a ganar peso a través de nuestros vínculos sociales.

Encontrar evidencia de una forma u otra es más difícil de lo que piensas; por un lado, es difícil separar los factores heredados de los aprendidos dentro de las familias.

También está el factor “pájaros de una pluma”, donde tendemos a asociarnos con individuos de ideas afines. En otras palabras, ¿en qué medida nos influyen los que están en nuestras redes sociales, en comparación con nuestras redes de elección basadas en comportamientos comunes?

Eso es lo que Ashlesha Datar de la Universidad del Sur de California y Nancy Nicosia de la Corporación RAND se propusieron encontrar.

Para evitar el problema de elegir grupos sociales, la pareja recurrió a un tipo de comunidad bastante especial que asigna a las familias a vivir muy juntas desde lejos: la base militar.

Usando datos del Estudio de Ambiente, Ejercicio y Nutrición de Adolescentes Militares (M-TEENS), los investigadores combinaron detalles sobre 1,111 adolescentes jóvenes y más de 1,300 padres que habían sido asignados a una de las 12 bases militares en los Estados Unidos.

La incidencia de obesidad varió entre los condados donde se ubicaron las bases, desde el 21 por ciento en el condado de El Paso, Colorado, hasta el 38 por ciento en el condado de Vernon, Louisiana.

Las mediciones del índice de masa corporal de padres y adolescentes revelaron que aproximadamente una cuarta parte de los adolescentes y tres cuartas partes de los adultos podrían clasificarse como con sobrepeso u obesidad.

Una vez que se hicieron los ajustes para tener en cuenta los efectos de factores como edad, ingresos e incluso rango, se descubrió que los miembros de una familia militar tenían más probabilidades de tener un IMC más alto si se le había asignado a una base en un país con mayores niveles de obesidad.

Hubo otros indicios de que la exposición a la cultura local estaba detrás de esta diferencia, como el hecho de que esta relación era más fuerte para las familias que vivían fuera de la base en la comunidad circundante.

Los adolescentes que vivieron cerca de la base durante más de dos años también tenían más probabilidades de tener un IMC más alto.

Una explicación podría ser el medio ambiente. Es posible que el simple hecho de vivir en la zona, con un acceso quizás mayor a la comida rápida o lugares que desalientan el ejercicio, también desempeñe un papel clave. Los investigadores están bastante seguros de que este no es el caso.

“Si bien este estudio no puede descartar definitivamente el papel de los entornos compartidos con las medidas disponibles, estos hallazgos sugieren que otros mecanismos pueden estar funcionando”, escriben los autores en su informe.

Los estudios previos se han centrado principalmente en las relaciones entre amigos, vecinos y familia; el estudio de las redes geográficas es un paso en una dirección diferente que dificulta la comparación de resultados.

Pero el uso de bases militares es una manera inteligente de sortear todo el problema de autoselección que ha plagado otros esfuerzos de investigación.

Es posible que los hallazgos no sean una gran sorpresa, pero proporcionan una evidencia muy necesaria para la hipótesis de que nuestras redes sociales juegan un papel importante en la forma en que desarrollamos hábitos saludables y no saludables.

Lo que demuestra que cuando se trata de mejorar la salud de nuestra comunidad, todos estamos juntos en esto.

Fuente