Científicos han descubierto en 2017, cómo curar heridas con piel normal, en lugar de tejido cicatricial. Se pensaba que esto era imposible en mamíferos.

“Básicamente podemos manipular la cicatrización de heridas para que se genere regeneración de la piel en lugar de cicatrices”, explico George Cotsarelis, presidente del Departamento de Dermatología de la Universidad de Pensilvania. “El secreto está en regenerar los folículos capilares primero. Después, la piel se regenerará en respuesta a las señales de esos folículos.”

Si alguna vez te has preguntado por qué el tejido en las cicatrices se ve tan diferente a la piel normal, es debido a que el tejido en cicatrices no contiene células grasas ni folículos capilares. El tejido cicatricial está compuesto casi por completo de células llamadas miofibroblastos y no contiene ninguna célula de grasa en absoluto. Por lo que, en lugar de mezclarse con la piel circundante una vez que se ha curado la herida, este se ve completamente diferente, permanentemente.

Lo mismo pasa con la piel envejecida: a medida que envejecemos, perdemos adipocitos, lo que lleva a decoloración de la piel y arrugas profundas e irreversibles.

Afortunadamente, los científicos han descubierto que los miofibroblastos, se pueden convertir en adipocitos, lo que sugiere que a medida que la herida se cura, el tejido cicatricial podría convertirse en piel regenerada, algo que los científicos pensaban que solo podría ser posible en peces y anfibios.

“Los hallazgos muestran que tenemos una ventana de oportunidad después de las heridas, para influir en el tejido a regenerar en lugar de cicatrizar”, dijo uno de los miembros del equipo, Maksim Plikus, de la Universidad de California.

Investigaciones previas han demostrado que las células grasas y los folículos capilares se desarrollan por separado en la piel en regeneración, pero no de forma independiente y que los folículos capilares siempre se desarrollan primero.

Sospechando que el crecimiento de folículos pilosos en realidad ayuda al crecimiento de células grasas en la regeneración de la piel, los investigadores querían ver qué sucedería si indujeran folículos pilosos a crecer en tejido cicatricial recién formado en ratones y muestras de piel humana cultivada en laboratorio.

Esto es algo que nunca ocurriría en la naturaleza, ya que el tejido cicatricial no tiene folículos capilares.

Descubrieron que los folículos capilares liberaron una proteína de señal, denominada proteína ósea morfogenética tan pronto como comenzaron a formarse y esto convirtió a los miofibroblastos de la cicatriz en adipocitos.

Si se inducía a los folículos capilares a crecer donde se estaba curando una herida, se descubrió que la piel resultante era indistinguible de la piel preexistente.

“Por lo general, se pensaba que los miofibroblastos eran incapaces de convertirse en un tipo diferente de célula”, dice Cotsarelis. “Pero nuestro trabajo muestra que tenemos la capacidad de influir en estas células y que pueden convertirse de manera eficiente y estable en adipocitos”.

Es importante recordar que el experimento es solo una prueba de concepto en esta etapa. Se ha logrado demostrar que funciona en ratones y muestras de piel humana, pero es diferente lograr el crecimiento del folículo piloso en una herida en un ser humano vivo. Sin embargo, continúa siendo un gran descubrimiento ya que los científicos habían pensado siempre que la conversión de miofibroblastos en adipocitos era biológicamente imposible en mamíferos.

Si el equipo logra de alguna manera replicar sus resultados en humanos, podría conducir a nuevas formas de cicatrización de heridas. Esperemos que este conocimiento conduzca a tratamientos en el futuro que pueda ayudar a la cicatrización sin dejar cicatrices.

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