Un nuevo estudio ha descubierto que las células de grasa debajo de nuestra piel, se contraen cuando se expone a la luz del sol.

Investigadores de la Universidad de Alberta, Canadá, iniciaron con la intención de diseñar adipocitos blancos, que podrían producir insulina para personas con diabetes tipo 1.  Al configurar los controles para su experimento, observaron un fenómeno extraño que no se había informado anteriormente.

Se sabía que los canales de las membranas de los adipocitos podrían abrirse y cerrarse bajo la influencia de ciertas longitudes de onda de luz visible. Para sentar las bases de las células grasas de bioingeniería, los investigadores controlaron los tipos de longitudes de onda a las que los adipocitos estaban expuestos y midieron el efecto sobre los movimientos de las partículas cargadas a través de la membrana.

Notaron que la corriente más alta se generaba cuando la longitud de onda de la luz estaba entre 450 y 480 nanómetros.

“Notamos la reacción en las células de tejido humano en nuestros experimentos de control negativo, y como no había nada en la literatura, sabíamos que era importante investigar más a fondo”, explica el farmacólogo y autor principal Peter Light.

No es inusual que otras células de nuestro cuerpo reaccionen a la luz azul. Las células fotosensibles en nuestra retina no solo responden fuertemente a este color, sino que usan el color para indicar al cuerpo que están detectando la luz solar.

Esto es útil para ayudar al reloj del cuerpo, o al ritmo circadiano, a mantener el tiempo con períodos fluctuantes de día y de noche.

Los investigadores tenían curiosidad por ver si la reacción a la luz azul provocaba la activación de los mismos genes en los adipocitos que en otras células fotosensibles.

No solo descubrieron que las células de grasa sí producen la proteína del reloj corporal conocida como melanopsina, sino que también descubrieron que las células liberaron más de la molécula de glicerol y redujeron el tamaño de su reserva de lípidos en casi un tercio.

“Cuando las longitudes de onda de la luz azul del Sol -la luz que podemos ver con nuestro ojo- penetran en nuestra piel y alcanzan las células grasas justo debajo, las gotas de lípidos disminuyen de tamaño y se liberan de la célula”, dice Light. “En otras palabras, nuestras células no almacenan tanta grasa”.

En términos prácticos,salir y caminar a la luz del sol, no solo nos ayuda a producir más vitamina D, sino que podría ayudar a que nuestro cuerpo almacene tanta grasa como sea posible.

“Obviamente, hay mucha literatura que sugiere que nuestra generación actual tendrá más sobrepeso que sus padres, y tal vez esto alimente el debate sobre lo que es una exposición saludable a la luz solar”, dice Light.

Dicho esto, no deberíamos promocionar esto como la moda de pérdida de peso de la próxima temporada. El contexto lo es todo.

Lo que esta investigación podría hacer es señalar el camino a futuros tratamientos de pérdida de peso o ayudarnos a desarrollar mejores métodos para controlar la diabetes.

Mirando más allá de las aplicaciones prácticas, el descubrimiento agrega detalles a las complejidades de los altibajos del ritmo circadiano humano.

Fuente