Algunas personas mayores tienen mejor memoria que los jóvenes. Los científicos les llaman “super-adultos” por su habilidad de mantenerse alerta incluso en edad mayor. Algunos meses atrás, investigadores descubrieron al menos una diferencia física relacionada a esta habilidad.

Pero en un pequeño estudio publicado en Octubre en la revista PLOS One, los investigadores analizaron si también había un lado social en estas diferencias. Después de estudiar a 31 participantes mayores de 80 años, así como 19 personas cognitivamente promedio de la misma edad, los científicos descubrieron que los “super-adultos” tendían a tener significativamente más relaciones satisfactorias y alta calidad que las demás personas de su edad.

“No tienes que tener una vida de fiesta, pero este estudio respalda la teoría de que mantener redes sociales sólidas, parece estar vinculada a un declive cognitivo más lento”, explico Emily Rogalski, profesora asociada de Neurología Cognitiva.

Para llegar a sus resultados, los investigadores hicieron que todos los participantes del estudio completaran un cuestionario estándar diseñado para evaluar su felicidad general y el nivel de satisfacción con la vida.

A pesar de obtener puntuaciones similares en general en el cuestionario en comparación con sus compañeros, los “super-adultos” se caracterizaron en términos de cómo evaluaron sus amistades con los demás. “No es tan simple como decir que si tienes una red social fuerte, nunca tendrás la enfermedad de Alzheimer”, aclaró Rogalski. “Pero, si hay una lista de opciones saludables que uno puede tomar como seguir una dieta determinada, no fumar, mantener una red social fuerte puede ser importante en la lista también”.

Los cerebros de los “super-adultos” son físicamente diferentes a los cerebros normales. Gracias a la avalancha de investigaciones previas, los científicos ya sabían que los cerebros de los “super-adultos” eran diferentes, físicamente hablando, de cerebros normales pertenecientes a personas del mismo grupo de edad.”

Los cerebros de estos individuos eran más grandes, especialmente en la corteza externa, la parte del cerebro que está compuesta principalmente de materia gris y es rica en neuronas. Lo que los científicos no sabían hasta hace unos meses, era que los “super-adultos” tenían cerebros más grandes para comenzar (quizás desde el nacimiento) o si de alguna manera estaban protegidos de la descomposición asociada al envejecimiento.

Después de comparar los cerebros de 24 hombres y mujeres, a través de resonancia magnética, los investigadores encontraron que la respuesta se redujo a la contracción relacionada con la edad.

En el transcurso de este estudio de 18 meses, los científicos vieron que los cerebros de los participantes promedio, se atrofiaban a más del doble de la tasa de los cerebros de los  “super-adultos”.

En conjunto, estos descubrimientos añaden importantes piezas al rompecabeza de lo que hace a un “super-adulto” y proporciona una idea de cómo la edad y las redes sociales pueden afectar los cerebros de las personas comunes y corrientes.

A medida que envejecemos, la materia gris de nuestro cerebro, el material en el que confiamos para ver, escuchar, procesar emociones, ejercer autocontrol, aprender nueva información, entre otras cosas, se encoge y se degrada. Lo mismo ocurre con la materia blanca de nuestro cerebro, que es la que contiene la compleja red de fibras que transporta nuestra información a través de diferentes partes del cerebro.

Un pequeño estudio de 2014, publicado en la revista Nature Communications sugirió que en algunas personas mayores, la materia blanca puede actuar como una especie de generador de respaldo que puede actuar cuando se agotan las reservas de materia gris. Sin embargo, si eso no sucede, las personas experimentan los efectos típicos de envejecimiento: memoria más borrosa, dificultad para prestar atención y aprender nuevas habilidades.

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