Suponemos que los quirófanos son los lugares más higiénicos y estériles del mundo, sobre todo cuando estas instalaciones son usadas para cirugía a corazón abierto. Sin embargo, un estudio reciente encontró que muchas unidades de calentador-enfriados utilizadas para mantener la temperatura de la sangre y los órganos de un paciente durante la derivación cardíaca, contienen bacterias potencialmente letales.

La investigación fue presentada en la conferencia APIC de 2017 por John Rihs del Laboratorio Especial de Patógenos. El examino 653 muestras de agua de 89 unidades ubicadas en hospitales alrededor de Estados Unidos y Canadá.

33 unidades resultaron positivas para la bacteria Mycobacterium chimaera, 4 con Legionalla y 97 no fueron capaces de interpretar debido a las extremas condiciones de contaminación bacteriana y fúngica.

A pesar de que las unidades calentador-enfriador utilizan tanques de agua que proporcionan agua controlada por temperatura a través de circuitos cerrados, la contaminación tiene alto potencial de transmitir las bacterias a los pacientes.

Esta transmisión de bacterias puede causar infecciones con síntomas no específicos que se desarrollan lentamente y son difíciles de diagnosticar. Tales infecciones pueden ir sin tratamiento durante años, lo que les hace más difíciles de tratar.

La investigación de Rihs destaca la necesidad de que los hospitales permanezcan vigilantes en el monitoreo de los programas de descontaminación y mantenimiento de las unidades calentador-enfriador.

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