La definición literal de misofonía es el odio al sonido. Las personas no simplemente odian todo el sonido, más bien tienen síntomas y detonantes específicos o son sensibles sólo a ciertos sonidos (y ocasionalmente detonantes visuales). Cualquier sonido puede convertirse en un problema para una persona con Misofonía, pero la mayoría es algún tipo de ruido de fondo.

Las personas llaman detonante a los sonidos a los cuales ellos son sensibles. A continuación se presenta una lista de los detonantes más comunes:

  • Sonidos de la boca o producidos al comer.
  • Sonidos de respiración / nasales.
  • Sonido de la voz.
  • Sonidos ambientales.
  • Sonido de utensilios / metales.
  • Sonidos producidos por plástico.
  • Sonidos producto de envoltorios.
  • Sonido de autos.
  • Sonidos de maquinaria pesada.
  • Ruidos de animales.
  • Sonidos producidos por bebés.
  • TV o radio en volumen alto.
  • Sonidos relacionados al movimiento corporal.

La exposición a un sonido detonante provoca una respuesta emocional negativa inmediata en la persona con sensibilidad al sonido. La respuesta puede variar desde una molestia moderada hasta una molestia aguda o puede llegar hasta la rabia y el pánico. Mientras se experimenta un evento desencadenante, una persona puede agitarse, ponerse a la defensiva u ofensiva, distanciarse del detonante o posiblemente actuar de alguna manera.

Generalmente las personas más cercanas a la persona con misofonía provocan los peores detonantes, motivo por el cual las relaciones personales se tornan difíciles y estresantes. De la misma manera, una persona con Misofonía no siempre tienen el control sobre su ambiente de trabajo, ya que, por ejemplo, un compañero de trabajo masticando ruidosamente puede ser demasiada distracción o puede producir un ataque de pánico. Es por eso que en algunos casos las personas con misofonía pueden limitar sus actividades sociales alejándose de familia y amigos en un intento de reducir los síntomas físicos asociados que experimentan cuando se detona la reacción. Estos síntomas incluyen: tensión, dolor de cabeza, mandíbula tensa, problemas estomacales, entre otros.

Actualmente, no existe ningún tratamiento o cura para la misofonía.  Sin embargo, el médico puede recomendar distintos tipos de terapias para poder sobrellevarlo.  Asimismo, hablar acerca del problema que se padece puede ser de gran ayuda.

Fuente