La exposición prenatal y en la niñez a insecticidas piretroides puede afectar negativamente el desarrollo neuroconductual en niños de hasta 6 años. Un grupo de investigadores franceses investigaron las asociaciones entre la exposición a los insecticidas piretroides y las habilidades conductuales en niños de 6 años de edad.

Los piretroides son productos químicos sintéticos que se utilizan ampliamente en los entornos agrícolas. También se encuentran en una serie de productos, incluyendo repelentes de mosquitos y tratamientos para piojos de cabeza, sarna y pulgas. La población general está expuesta a piretroides a través de la dieta y usos residenciales en interiores (es decir, a través de la ingestión y vías dérmica e inhalatoria).

Utilizando un diseño longitudinal, los investigadores evaluaron la exposición piretroide en niños prenatalmente ya los 6 años de edad. Ellos encontraron que en los niños de 6 años de edad, el aumento de las concentraciones prenatales de cis-dimetilciclopropano metabolito ácido carbólico se asociaron con dificultades de internalización. También se encontró una asociación positiva entre la presencia de ácido 3-fenoxibenzoico (3-PBA) y las dificultades de externalización.

Neurotoxinas
Investigaciones recientes que apuntan a las consecuencias adversas para la salud de la exposición a los insecticidas organofosforados ha llevado a un mayor uso de insecticidas piretroides, que han sido considerados una alternativa más segura. Sin embargo, los piretroides son neurotóxicos en los insectos, y los estudios en animales sugieren el potencial de toxicidad del desarrollo neurológico en seres humanos.

Investigaciones anteriores han demostrado una asociación entre el aumento de los niveles urinarios de piretroides metabolitos en los niños y trastornos como el autismo o trastorno de déficit de atención / hiperactividad, pero la exposición a los insecticidas piretroides tanto prenatal y durante la infancia no ha sido investigada.

Ha habido poca atención a la potencial neurotoxicidad de los piretroides en seres humanos, por lo que se llevó cabo el estudio. Los investigadores utilizaron un diseño longitudinal para evaluar la relación entre las concentraciones de piretroides en el período prenatal y en la niñez, utilizando datos del estudio madre-hijo francés PELAGIE. Ese estudio incluyó a 3421 mujeres embarazadas de Bretaña, Francia, entre 2002 y 2006. De esta cohorte, 287 madres seleccionadas al azar acordaron participar en el seguimiento neuropsicológico.

Las madres se inscribieron en su primera visita prenatal antes de la decimonovena semana de gestación y completaron un cuestionario sobre las características familiares, sociales y demográficas, así como la dieta y el estilo de vida.

El personal médico de las unidades de maternidad proporcionó información sobre el embarazo, el parto, el peso al nacer y la salud neonatal de las mujeres y sus recién nacidos. Cuando sus hijos tenían 6 años de edad, las madres completaron un cuestionario para proporcionar información sobre las características sociodemográficas y los factores de estilo de vida, así como información sobre el comportamiento de su hijo, la salud y las exposiciones ambientales.

Los psicólogos que desconocían acerca de los niveles de exposición a los piretroides en los participantes del estudio llevaron a cabo evaluaciones del neurodesarrollo y entrevistas maternas para evaluar el ambiente del hogar. También recolectaron muestras de orina de niños, así como muestras de polvo.

Los investigadores evaluaron o ajustaron para numerosos factores de riesgo, incluyendo predictores conocidos de problemas de neurodesarrollo, y consideraron información sobre exposiciones neurotóxicas ambientales adicionales de sustancias tales como insecticidas organofosforados y humo de tabaco.

Los comportamientos de los niños fueron evaluados usando tres subescalas (comportamiento prosocial, trastornos de internalización y trastornos de externalización) del Cuestionario de Fortalezas y Dificultades, que es un breve dispositivo de recolección de datos utilizado en la investigación epidemiológica para identificar a niños con alto riesgo de trastornos de salud mental.

Se recolectaron los niveles de cinco metabolitos piretroides (ácido trans-dimetilciclopropanocarboxílico [DCCA], cis-DCCA, cis-3- (2,2-dibromovinil) -2,2-DCCA [cis-DBCA], ácido 3-fenoxibenzoico [3-PBA ] Y 4-fluoro-3-PBA [4-F-3-PBA]) en muestras de orina materna e infantil recogidas entre 6 y 19 semanas de gestación ya los 6 años de edad.

Los investigadores encontraron una asociación entre el aumento de las concentraciones de cis-DCCA prenatal y las dificultades de internalización (Cox P valor = 0,05).

También encontraron una asociación positiva entre las concentraciones de 3-PBA y las dificultades de externalización (valor Cox P = 0,04). Además, se encontraron odds ratios elevados (OR) para comportamientos sociales anormales o límite (OR, 2,93; intervalo de confianza del 95% [IC], 1,27 – 6,78; OR, 1,91; IC del 95%: 0,80-4,57 para el intermedio y el metabolito más alto, respectivamente).

Una de las limitaciones del estudio es que evaluar las exposiciones a piretroides en muestras de orina es un desafío porque son eliminadas del cuerpo en pocos días, con una variabilidad sustancial dentro del niño.

El estudio tuvo importantes fortalezas, incluyendo su diseño longitudinal que considera la asociación entre la exposición piretroide y las dificultades de conducta infantil en dos momentos, durante el primer trimestre del embarazo y a los 6 años.

El estudio aporta una importante contribución porque permite ver tanto las exposiciones prenatales como las que ocurren durante la infancia, lo que nos permite comprender más sobre el impacto de estos productos químicos.

El estudio está en curso y volverá a evaluar a los niños de aproximadamente 11 a 12 años de edad.

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