En todo el mundo más de 450 millones de personas padecen algún trastorno mental, de acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Del total de las personas que reciben algún tratamiento, alrededor de 25% no tolera o no responde adecuadamente a la farmacoterapia o la psicoterapia estándar que recibe.

Para atender este problema de salud, que se estima tendrá un impacto económico de más de 16.3 billones de dólares entre 2011 y 2030, según el Plan de acciόn sobre salud mental 2013-2020, la estudiante mexicana Ana Lucía Herrera Meléndez trabaja en el desarrollo de nuevas terapias de estimulación transcraneal con corriente directa.

En la Universidad Libre de Berlín, Alemania, y bajo la asesoría del prestigiado científico Malek Bajbouj, Herrera Meléndez realiza marcadores de neuroimagen y moduladores de respuesta a la estimulación cerebral no invasiva en pacientes con trastornos mentales.

En entrevista, Herrera Meléndez habló sobre su investigación que lleva a cabo como parte de sus estudios de posgrado y que realiza con apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Conacyt: ¿En qué consiste la investigación que realiza?

Ana Lucía: En mi proyecto doctoral analizo los cambios en las redes neuronales como resultado de la estimulación cerebral no invasiva en pacientes con enfermedades neuropsiquiátricas.

Parte importante de mi proyecto es el estudio “Psychotherapy Plus”, el cual forma parte de los estudios en el marco del Centro Alemán para la Estimulación Cerebral (GCBS, por sus siglas en inglés), un consorcio creado con el objetivo de desarrollar nuevas terapias para tratar enfermedades psiquiátricas, particularmente usando estimulación cerebral.

El interés en la estimulación transcraneal con corriente directa (conocida como TDCS, por sus siglas en inglés) ha crecido en los últimos años gracias a que es una técnica segura, sencilla de aplicar ambulatoriamente y no es costosa.

Esta técnica indolora utiliza una corriente con intensidad baja entre uno y dos miliamperios (mA) a través de un ánodo y un cátodo, ya que parte de la corriente se absorbe por la piel, el cráneo y el líquido cefalorraquídeo, solo una porción llega a la corteza cerebral.

Dependiendo de la polaridad de la estimulación se cree que se influye en el potencial de membrana hacia la hiperpolarización o despolarización. Es decir, dependiendo del tipo de estimulación aplicada, se hace más probable que las neuronas “se activen” o “se inhiban”.

Investigaciones previas han encontrado que la corteza prefrontal dorsolateral izquierda es un nodo importante involucrado en la fisiopatología de la depresión mayor. Estudios en sujetos sanos han mostrado que estimular la corteza prefrontal dorsolateral con TDCS mejora la memoria de trabajo, ayuda a establecer y mantener el control cognitivo y aplicar estrategias de reevaluación para regular emociones, además de que existe evidencia de que la TDCS puede influir en la actividad de regiones distantes del sitio estimulado.

Trasladar estos hallazgos al campo clínico da lugar al desarrollo de terapias novedosas como la psicoterapia aumentada. Aquí se ha propuesto aplicar estimulación a la corteza prefrontal dorsolateral izquierda para facilitar procesos adquiridos durante la psicoterapia cognitivo conductual en pacientes con depresión mayor.

Además de evaluar el efecto clínico global, estoy interesada en estudiar cómo afecta dicha terapia las redes neuronales y al mismo tiempo evaluar el impacto que tiene la estimulación en esta parte de la corteza cerebral en la memoria de trabajo de los pacientes con depresión.

Conacyt: ¿Cómo realizas la investigación?

Ana Lucía: Estamos realizando un estudio clínico aleatorizado doble ciego controlado con placebo donde incluiremos 180 pacientes con depresión leve a moderada en cinco centros de investigación, quienes recibirán tratamiento dos veces por semana, durante seis semanas.

Los pacientes son aleatorizados en tres grupos: un grupo recibirá la psicoterapia junto con la estimulación cerebral; otro grupo recibirá la psicoterapia con estimulación placebo, y un tercer grupo solamente recibirá la estimulación cerebral sin psicoterapia.

La psicoterapia consiste en un tipo de terapia cognitivo conductual grupal que ha probado ser efectiva en publicaciones previas del grupo. La sesión dura una hora y durante este tiempo todos los pacientes traen puesto un estimulador el cual es encendido durante los últimos 30 minutos de la sesión.

Los aparatos están programados para efectuar una estimulación real o en modo placebo, según el grupo en el que esté incluido el paciente. Como se trata de un estudio doble ciego, ni el paciente ni el psicoterapeuta saben qué tipo de estimulación se aplica; esto se hace para evitar el sesgo del efecto placebo y del observador.

Para analizar el efecto que tiene la estimulación en las redes neuronales, se realiza una resonancia magnética funcional antes y después del tratamiento. Se efectúa una secuencia en estado de reposo para poder estudiar las redes neuronales intrínsecas y adicionalmente el paciente realiza una prueba “2-back” dentro del escáner para estudiar el efecto que tiene la terapia y la estimulación cerebral en la memoria de trabajo y en la actividad de la corteza prefrontal dorsolateral.

Conacyt: ¿Cuál es la novedad de tu investigación?

Ana Lucía: A nuestro conocimiento, este estudio es el primero en el mundo que busca desarrollar un nuevo tipo de terapia al combinar la psicoterapia con la estimulación cerebral no invasiva tipo TDCS.

Conacyt: ¿En qué fase está?

Ana Lucía: Actualmente nos encontramos en etapa experimental y seguimos reclutando participantes.

Conacyt: ¿Cuántos papers has publicado al respecto?

Ana Lucía: El grupo ha publicado trabajos analizando el efecto de TDCS en las funciones prefrontales en sujetos sanos y en pacientes, ahora se busca ampliar dichos resultados al usarse propiamente como tratamiento.

Conacyt: ¿A qué retos te has enfrentado durante tu investigación?

Ana Lucía: El reclutamiento de pacientes es casi siempre el reto más grande dentro de un estudio clínico, pero una vez puesto en marcha estas dificultades tienden a aminorarse.

Conacyt ha sido una pieza fundamental

Conacyt: ¿Qué papel ha jugado Conacyt en tu formación académica?

Ana Lucía: En mi caso, al terminar la maestría revisé distintas opciones en varios países para realizar un doctorado y al final decidí solicitar una beca Conacyt, ya que con ella se obtiene la libertad de poder elegir el proyecto doctoral y el país que más te interese. Además de que a través de las convocatorias estatales te dan la oportunidad de seguir colaborando con una institución mexicana al realizar, por ejemplo, una estancia en el estado una vez al año.

Conacyt: ¿Qué ventajas te ha dado el estudiar fuera de México?

Ana Lucía: Considero que tener una experiencia en el extranjero permite conocer otras formas de trabajo y se tiene la oportunidad de adquirir habilidades y conocimientos que al regreso se pueden aportar para complementar áreas en desarrollo en México.

Además, conocer el nivel que se tiene en otras regiones ayuda a poner en una perspectiva global las áreas de crecimiento que hay en el país, pero sobre todo se aprende a valorar las cosas que se tienen en México.

Nota vía Conacytprensa.

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