Hace unos días el Larner College of Medicine de la Universidad de Vermont, en Estados Unidos, publicó un estudio que sugiere que las personas que comen más picante tienden a vivir en promedio más que aquellas que no consumen.

Para el estudio, se utilizó información de la encuesta National Health and Nutritional Examination Survey (NHANES) III, y en la que participaron 19 mil 179 personas mayores a los 18 años a lo largo de 23 años.

Además de descubrir que, en general, quienes más consumen picante son “jóvenes, blancos, mexico-estadounidenses, casados, que fuman y beben alcohol, tienen una dieta más alta en carnes, tienen menos ingresos y menos educación”, trascendió que las personas que integran chiles a sus dietas cotidianamente, tienen 13% menos probabilidades de morir de una enfermedad cardiaca o embolia.

Aunque los investigadores no saben con exactitud qué es lo que tienen los chiles para otorgar longevidad, la respuesta podría estar en su principal componente, el capsicum, mismo que ayuda a prevenir obesidad, modular la presión arterial y hasta tiene propiedades antimicrobianas.

Sin embargo, este descubrimiento podría aplicar solo a la población estadounidense, pues en México las noticias sobre la esperanza de vida no son muy alentadoras.

Y es que de acuerdo a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México ocupa el lugar 38 en una lista de esperanza de vida de entre 44 países. Mientras el promedio es de 80.5 años, en nuestro país la cifra se registra en 74.6 años.

Por su parte, Estados Unidos cuenta con una esperanza de vida de 78.8 años, también un número bajo en comparación con los primeros lugares de la lista: Japón con 83.4 años, España con 83.2 y Suiza con 82.9.

Aunque el estudio especificó sólo los beneficios del chile en la prevención de enfermedades del sistema circulatorio, queda claro que a los mexicanos, por más chiles y salsas que nos empacamos, no nos compensa la dieta poco balanceada que llevamos y la falta de ejercicio.

Nota vía Huffington Post.