Un científico formado en el Instituto Politécnico Nacional (IPN) creó un software que permite identificar con precisión y rapidez los tumores cerebrales.

Los neurocirujanos usan imágenes en tercera dimensión para determinar cuál es el tejido dañado antes de operar. Esas imágenes pueden tener mala resolución, lo que complica su análisis y puede significar que se dañe tejido sano al extirpar un tumor. El software desarrollado por Jean Marie Vianney Kinani mejora la resolución de las imágenes y simplifica su análisis.

El científico refirió que la resonancia magnética hace posible visualizar los órganos; sin embargo, por el ruido que produce no son ciento por ciento claras y no se pueden ver ni analizar en una computadora.

El software fue diseñado para transformarlas a una matriz, sin importar el tipo de equipo ni el formato, con el propósito de manipularlas sin problema y eliminar el ruido llamado riciano. El desarrollo otorga muestras más claras y diferenciadas de los tejidos.

El ex alumno de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (Esime), Unidad Zacatenco, explicó que la importancia de eliminar el ruido en una imagen puede ser vital para un paciente, debido a que es fácil confundirlo con tejido afectado y en el momento de la neurocirugía se corre el riesgo de quitar porciones milimétricas de tejido sano o dejar el dañado.

Para lograr que el sistema alcanzara un alto nivel de precisión, empalmó la definición realizada por el neurocirujano con la generada por el software, luego calculó la precisión y el rendimiento del tejido sobrante y con ambos resultados alimentó el sistema para lograr cálculos puntuales.

Existen, mencionó, algunos sistemas similares, pero la ventaja de éste es que no sólo muestra el daño del tejido, sino los cortes que se deben hacer y la necrosis dentro del área afectada. Además, permite contar con un análisis cuantitativo de los datos cerebrales al generar la definición de diferentes áreas.

Por las aportaciones de esta herramienta para la neurocirugía, su creador registrará la patente y luego transferirá la tecnología desarrollada en el Politécnico al Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía Manuel Velasco Suárez.

Nota vía Univadis.