En el cerebro hay regiones muy bien definidas que son las responsables de nuestras percepciones de dolor. De acuerdo a la Escuela de Medicina de Harvard, la forma en la que se siente el dolor tiene que ver con las emociones, la personalidad, el estilo de vida, la genética y las experiencias previas.

Diversos estudios científicos demuestran que las siguientes terapias alternativas han sido efectivas para aliviar el dolor de cabeza, el de espalda y la fibromialgia.

  1. Atención plena. Para muchos, el primer impulso ante el dolor es tratar de “alejarlo” de cualquier forma. En el caso de la atención plena para controlar el dolor lo que se busca es acercarse a la sensación y aprender a conocerla “observándola” objetivamente. La idea es enfocarse en el instante en el que se está, evitando preocupaciones pasadas y futuras.

Esto se hace considerando elementos como los siguientes: ¿dónde comienza lo que se siente? ¿cambia a medida que transcurre el tiempo? ¿cómo se puede describir?

2. Respiración profunda. Esta técnica consiste en inhalar profundamente por unos cuantos segundos y luego exhalar. Para ayudar a mantener la concentración y el ritmo de la respiración, se pueden utilizar palabras o frases. Por ejemplo, cada vez que inhala, se puede decir: “bienvenida la relajación”. Al exhalar, “adiós negatividad”.

3. Concentración y positivismo. Escoger una actividad que se disfrute es otra opción. Puede ser: leer poesía, hacer caminatas en espacios verdes, cocinar, jardinería, etc…

El objetivo es concentrarse de manera absoluta en lo que se está haciendo y prestar atención a los detalles mínimos, notando cómo los sentidos reaccionan y cuáles son las sensaciones. Cuando la persona no se encuentra bien, suele pensar únicamente en lo que no puede hacer.

Dirigir esa atención a lo que sí se puede hacer, ayuda a dejar de pensar en el dolor. Tener un diario y anotar regularmente las razones o cosas por las que se está agradecido, es una manera de hacerlo, explica la profesora de psiquiatría de la Escuela de Medicina de Harvard, Ellen Slawsby.

4. Meditación y visualización. Esto se hace en un ambiente de total relajación, sin ruidos o estímulos que distraigan, con música de fondo que invoque esa sensación.

Adicionalmente, se piensa en un lugar que se asocie con tranquilidad y paz. Una playa, con el sonido de las olas. Pájaros cantando en un paisaje bucólico.

Si la mente se distrae y empieza a pensar en otras cosas, se trae de vuelta la imagen que evoca tranquilidad.

5. Generar la respuesta de relajación. Es el antídoto para el estrés que genera el dolor. Permite controlar el aumento en el latido cardíaco y las reacciones del organismo, que entra en alerta al estresarse.

En este caso, lo primero es cerrar los ojos y relajar todos los músculos del cuerpo. Después, se presta atención a la respiración. Si los pensamientos empiezan a aparecer, hay que recurrir a la palabra “recargar” para volver a concentrarse en la respiración.

En este proceso, se pasan de 10 a 20 minutos. Posteriormente, se permite el regreso de los pensamientos. Finalmente, se abren los ojos.

“Cuando te enfermes, en lugar de odiar ese mal, considéralo tu maestro”

-Alejandro Jodorowsky-
Nota vía BBC