Los primeros electrocardiogramas (ECG) de la historia se realizaron con aparatos tan voluminosos como el de la imagen inferior.

El electrocardiógrafo o galvanómetro de cuerda pesaba más de 250 kg y necesitaba cinco personas para su manejo. Los pacientes debían sumergir sus extremidades, –ambas manos y pie izquierdo– en unas cubetas con solución salina. Las señales viajaban 1,5 km a través de los cables de la red telefónica de Leiden, desde el hospital donde se realizaba el examen, hasta el laboratorio de fisiología para su registro. Sin duda un ejemplo temprano de la telemedicina.

En la imagen podemos ver un Galvanómetro de Einthoven, su inventor el fisiólogo holandés Willem Einthoven (1860-1927), fue galardonado en 1924 con el Premio Nobel de Fisiología y Medicina. Con su galvanómetro de cuerda registró la actividad eléctrica no sólo del corazón (en 1903) sino de la retina, los nervios vagos, parasimpáticos y el tono muscular.

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Nota vía Arqueología de la Medicina